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Proteger la fauna y la flora

Casi la mitad de los mamíferos salvajes de Europa, incluido el lince ibérico, están en peligro de extinción por culpa de la actividad humana.

Europa cuenta con una sorprendente diversidad de plantas, animales y hábitats. Pocos lugares del planeta gozan de un mosaico tan variado de hábitats, fauna y flora silvestres y paisajes culturales en una superficie tan pequeña.
La naturaleza nos es imprescindible para sobrevivir. Por ejemplo, los insectos polinizan los cultivos y prestan así cada año un servicio la agricultura europea que equivale a 22 millones de euros.

Sin embargo, las actividades humanas ejercen una enorme presión sobre el medio ambiente y están provocando la extinción de algunas especies. Los principales peligros son la desaparición de los hábitats naturales, la sobreexplotación, las especies no autóctonas, el cambio climático y la contaminación.

Actualmente, casi la mitad de los mamíferos de Europa y un tercio de las especies de reptiles, peces y aves están en peligro de extinción, sobre todo porque sus hábitats se están reduciendo a medida que las zonas urbanas crecen y construimos más infraestructuras, como carreteras, por ejemplo.

La mitad de los humedales europeos han sido desecados y casi tres cuartas partes de las dunas de Francia, Italia y España han desaparecido.
Los hábitats más valiosos para la fauna y la flora están protegidos por ley, pero muchos de ellos se encuentran en mal estado y deben restaurarse.
Algunas especies están en peligro debido a la sobreexplotación, un problema que se manifiesta más crudamente en el mar, donde la sobrepesca ha causado la extinción de algunas poblaciones de peces.

Se conoce como especies exóticas invasoras los vegetales, animales, hongos y microorganismos que se establecen en zonas que no pertenecen a su área de distribución natural. El mejillón cebra, por ejemplo, reduce la calidad del agua de los lagos y atasca los sistemas hidrológicos. No todas las especies invasoras son dañinas, pero algunas se reproducen rápidamente y compiten con las especies autóctonas. Sus consecuencias económicas son enormes: tienen un coste de 12.500 millones de euros al año y el problema sigue en aumento.

El cambio climático va a tener importantes repercusiones en Europa. Algunas especies se adaptarán y evolucionarán, pero otras tendrán dificultades para sobrevivir. Si la temperatura aumenta entre 1,5 ºC y 2,5 ºC, es posible que desaparezcan hasta un 30% de las especies vegetales y animales.

La calidad del agua ha mejorado en los últimos veinte años, gracias a la legislación de la UE, y hemos perfeccionado el tratamiento de las aguas residuales y los residuos industriales. Pero todavía contaminamos nuestras aguas subterráneas con demasiados fertilizantes, ocasionando problemas de eutrofización: excesivo nitrógeno en nuestros ríos, lagos y estuarios que causa la proliferación de algas.