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Evitar la contaminación

La legislación de la UE se basa en el principio de que quienes contaminan deben pagar por los daños que causan.

La contaminación puede tener repercusiones graves para la salud. La UE centra sus esfuerzos en evitar la contaminación antes de que se produzca y ponerle precio para obligar a quienes contaminan a asumir la responsabilidad por sus actos.

Cada año centenares de miles de europeos mueren prematuramente por respirar aire contaminado. La industria, el transporte y las calefacciones domésticas son fuentes importantes de contaminación atmosférica, lo que quiere decir que podemos tomar medidas para evitarla antes de que se produzca.

En las últimas décadas se han producido éxitos como los importantes avances en el control de los contaminantes que provocan la lluvia ácida. Sin embargo, Europa todavía tiene problemas conel material particulado y el ozono troposférico.

El material particulado penetra profundamente en los pulmones, con graves consecuencias para la salud. La legislación de la UE tiene como meta garantizar que sus niveles disminuyan con el tiempo. La Comisión presta especial atención a este asunto y ha emprendido acciones judiciales para conseguir que los Estados miembros apliquen la legislación de forma adecuada.

También se necesitan políticas decididas para proteger los recursos hídricos. Por ello, la Directiva marco sobre el agua establece objetivos ambiciosos para devolver las aguas europeas a su estado natural.

Otras medidas se ocupan del tratamiento de las aguas residuales, la limpieza de las aguas de baño, la salubridad del agua potable y la lucha contra la contaminación de los mares. Asimismo, se vigila la contaminación de origen agrícola, ya que los fertilizantes que se acaban acumulando en las aguas pueden dar lugar a la proliferación de algas dañinas.

La UE mantiene estrictos controles sobre los productos químicos. Aunque la mayoría de los procesos de producción dependen de ellos, algunas sustancias y preparados químicos representan un riesgo para la salud humana y el medio ambiente. La UE hace frente a esa amenaza con el Reglamento REACH, que obliga a demostrar la seguridad de las sustancias químicas presentes en el mercado.

Los datos se ponen a disposición del público a través de una base de datos central que ayudará a superar la actual falta de información sobre estas sustancias. Además, existen normas para la retirada de las sustancias químicas más peligrosas.

La contaminación siempre procede de algún sitio. La legislación europea sobre medio ambiente se basa en el principio de «quien contamina paga», que identifica la fuente de contaminación y obliga a los contaminadores a sufragar los costes relacionados con el daño causado. Así se anima a las empresas a eliminar los contaminantes nocivos de manera preventiva.