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La contaminación acústica en la UE

La contaminación acústica en la UE

La contaminación acústica está vinculada a una serie de problemas de salud, por lo que es preocupante que cada vez sean más los europeos expuestos a niveles de ruido elevados. El ruido también afecta de forma negativa a los animales y las plantas. Los Estados miembros de la UE están obligados a medir los niveles de ruido en grandes ciudades, carreteras, ferrocarriles y aeropuertos y a tomar medidas para abordar el problema.

El ruido provocado por el tráfico, la industria y las actividades recreativas es un problema en aumento. El tráfico rodado es una de las principales fuentes de ruido en zonas urbanas. Cada día, cerca de 70 millones de europeos residentes en ciudades se ven expuestos a niveles de ruido superiores a 55 decibelios generados, exclusivamente, por el tráfico. Según la Organización Mundial de la Salud, la exposición a largo plazo a estos niveles puede elevar la presión arterial y provocar ataques cardíacos.

50 millones de personas residentes en zonas urbanas sufren niveles excesivamente altos de ruido de tráfico nocturno, que tienen efectos realmente perjudiciales para la salud de 20 millones.

El mayor problema es la pérdida de sueño. La Organización Mundial de la Salud recomienda que, para que el sueño sea reparador, el ruido continuo de fondo debe mantenerse por debajo de los 30 decibelios y los ruidos aislados no han de superar los 45.

El ruido también puede causar problemas de audición, como los acúfenos, afectar a la salud mental y provocar estrés.

Además, incide en el rendimiento laboral y dificulta las tareas escolares de los más pequeños.

Los pájaros y otros animales también sufren por su causa. Aunque algunos son capaces de adaptarse a una vida urbana, preocupa la posibilidad de que la contaminación acústica lleve a otros a abandonar los lugares donde habitualmente se reproducen y alimentan.

La legislación de la UE obliga a las autoridades a facilitar información pública sobre el impacto del ruido y a consultar a los ciudadanos sobre las medidas que tengan previsto adoptar para hacer frente a la contaminación acústica. De este modo, los ciudadanos pueden apreciar si las medidas adoptadas están aportando mejoras reales y ponerse en contacto con sus representantes e instituciones en caso necesario.