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Productos químicos y seguridad

La normativa REACH de la UE responsabiliza a las industrias de investigar y garantizar la seguridad de las sustancias que utilizan.

Los productos químicos forman parte de la vida moderna. La mayoría de estas sustancias contribuyen a nuestro bienestar y nuestra calidad de vida, pero algunas pueden perjudicar a la salud o al medio ambiente. La política de la UE en materia de productos químicos intenta garantizar su seguridad y mantener la competitividad internacional de la industria europea.

Los productos que requieren mayor atención son:

  • los que causan cánceres o mutaciones o dañan el sistema reproductivo
  • los que no se descomponen en el medio ambiente, sino que se acumulan en los organismos de personas y animales
  • los que interfieren en el sistema hormonal de personas y animales.

En el medio ambiente pueden acumularse contaminantes que tienen efectos graves: ya se han detectado en la leche materna, la sangre, el pelo y los tejidos adiposos. En algunas aguas aparecen productos que desbaratan los sistemas hormonales y feminizan los peces, de forma que los machos ponen huevos. En el ser humano, los productos químicos se han puesto en relación con toda una serie de problemas de salud: distintos tipos de cáncer, asma, bajo número de espermatozoides, defectos congénitos y problemas del sistema inmunitario.

Para hacer frente a estas preocupaciones, la UE cuenta con la más avanzada normativa sobre sustancias químicas del mundo: REACH, que entró en vigor en 2007. REACH son las siglas inglesas de registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias y preparados químicos.

Antiguamente correspondía a las administraciones demostrar que una sustancia era peligrosa, pero rara vez tenían información suficiente para evaluar y controlar las sustancias. REACH cambió la situación al responsabilizar a la industria de velar por que los productos químicos que fabrica sean seguros.

Todas las empresas que fabrican o importan sustancias químicas en cantidades iguales o superiores a una tonelada deben registrarlas en la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos. Las empresas deben dar información sobre las propiedades de la sustancia y cómo debe manipularse. Las sustancias fabricadas en grandes cantidades también deben contar con un informe de seguridad.

La Agencia compueba la información facilitada por las empresas y, conjuntamente con las administraciones nacionales, decide qué sustancias deben evaluarse en mayor detalle.

Si una sustancia presenta graves riesgos para la salud o el medio ambiente, las autoridades pueden intervenir para exigir una autorización de puesta en el mercado, supeditar su uso a una autorización previa, limitarla o prohibirla totalmente.

REACH anima a las empresas a sustituir las sustancias más peligrosas por otras más seguras.