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La economía al servicio de un futuro sostenible

La política económica debe servir para fomentar un comportamiento sostenible, para lo cual debe tomar en consideración el valor de los sistemas naturales.

Si tanto las personas como las empresas pensaran automáticamente en el impacto de sus decisiones en los recursos, la salud y el medio ambiente, nos ahorraríamos muchos problemas. Una manera de animar a las personas a proteger la naturaleza, evitar la contaminación, eliminar los residuos y gestionar los recursos naturales es introducir incentivos financieros. De ahí que en política de medio ambiente se intenten utilizar incentivos económicos para impulsar cambios de comportamiento.

Gran parte de Europa está atrapada en infraestructuras, comportamientos y modelos empresariales que utilizan los recursos sin atender lo suficiente a la eficiencia. Pero el mundo está cambiando y se avecina el final de esos recursos supuestamente ilimitados. Ha llegado la hora de centrarse en la eficiencia en el uso de recursos por parte de todas las ramas de la industria.

A nadie le gustan los impuestos, pero las administraciones pueden utilizarlos para ayudar a la sociedad a cambiar de rumbo. Al subir los impuestos sobre las actividades que perjudican al medio ambiente y reducir los que gravan la mano de obra, mejoraremos el medio ambiente y crearemos puestos de trabajo. Varios países de la UE ya han empezado a introducir este tipo de reformas.

La política económica es un poderoso instrumento de cambio. ¿Por qué nuestros precios no reflejan el coste real del uso de recursos? Muchas veces las subvenciones parecen útiles a corto plazo, pero, si no se aplican con precaución, pueden perjudicar al medio ambiente.

También hay que mejorar la información. Debemos cambiar la manera de medir los factores económicos. Hace falta una herramienta que nos permita entender el valor de los sistemas naturales y el coste real de los impactos medioambientales: la contaminación atmosférica, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o nuestra manera de utilizar los recursos naturales.

Igualmente puede ser de ayuda cambiar nuestro modo de medir el crecimiento económico. Necesitamos otros indicadores además del PIB, que a menudo puede dar una idea equivocada de la situación. También nos hacen falta indicadores del uso que hacemos de los recursos.