¿Por qué ha tomado medidas la UE?

Hace más de un siglo que utilizamos bombillas incandescentes. ¿Qué necesidad había de cambiarlas por otras alternativas?
El Comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, explica los motivos.

 

  • La UE ha prohibido las bombillas incandescentes anticuadas de más de 100 vatios, iniciando con ello el paso a una iluminación más ecológica.
  • El objetivo es retirar progresivamente las bombillas que más consumen del mercado europeo.
  • En 2020 se conseguirá un ahorro de electricidad equivalente al consumo anual de 11 millones de hogares y una reducción media del recibo de la luz de 25 euros al año.

Günther H. Oettinger, Comisario europeo de Energía

 

Cambio gradual

La nueva normativa sobre bombillas se basa en datos científicos probados y tiene en cuenta los deseos manifestados por las organizaciones de consumidores y fabricantes.

Por ello, se tardará varios años en retirar las bombillas menos eficientes para facilitar la adaptación gradual de los consumidores y el sector a este cambio.

Duran más y cuestan menos

Las bombillas modernas de bajo consumo tienen más ventajas que las bombillas tradicionales.

Utilizando bombillas fluorescentes de bajo consumo las familias y las empresas pueden reducir su impacto negativo en el clima, además de ahorrar dinero.

Aunque estas bombillas son más caras que las incandescentes, la diferencia de precio se compensa enseguida porque solo consumen la cuarta o la quinta parte de electricidad y duran entre 6 y 10 veces más.

A la larga, con cada bombilla fluorescente de bajo consumo se pueden ahorrar unos 60 euros. Además, su precio irá bajando a medida que las compre más gente.

Bombillas LED, ¿la luz del futuro?

Las bombillas con diodos emisores de luz (también llamados LED) constituyen otra alternativa de bajo consumo que presenta aún más ventajas. Son igual de eficientes que las bombillas fluorescentes compactas, pero no contienen mercurio y duran mucho más.

Bombillas convencionales mejoradas

Para facilitar la transición, los consumidores podrán seguir utilizando bombillas incandescentes, aunque de un tipo mejorado con tecnología halógena.

Su aspecto es muy parecido al de las bombillas de siempre y proporcionan la misma cantidad y calidad de luz desde el momento en el que se encienden.

Una oferta más amplia

Aunque pueda parecer una paradoja, la prohibición de las bombillas menos eficientes pondrá al alcance de los consumidores una oferta más amplia de productos de alumbrado. Para satisfacer la demanda de bombillas alternativas, los fabricantes están sacando productos nuevos al mercado a un ritmo más rápido de lo normal.

Información al consumidor y seguridad de las bombillas

La normativa establece requisitos de información y etiquetado para que, al comprar una nueva bombilla, el consumidor sepa cuál es su duración, cuánta energía consume, cómo es la luz que produce y qué debe hacer con ella si se rompe o deja de funcionar.

La UE también ha establecido normas para la eliminación de las bombillas fluorescentes de bajo consumo, ya que requieren un tratamiento especial.

La misma cantidad de luz el mismo tiempo

A pesar de lo que se suele creer, las bombillas fluorescentes de bajo consumo pueden producir la misma cantidad de luz que las bombillas tradicionales: basta con comprobar la cantidad de “lúmenes” indicada en el envoltorio.

La normativa de la UE también exige que se indique en el envoltorio la duración de la bombilla, según un cálculo basado en un encendido y apagado por hora de funcionamiento. Para usos que requieran encendidos y apagados más frecuentes, existen bombillas fluorescentes especiales.

Günther H. Oettinger

Comisario europeo de Energía