Eurostat compara regularmente las distintas tasas de inflación correspondientes a compras frecuentes muy variadas, como alimentos o libros, con compras menos frecuentes, como la factura del teléfono o la del seguro médico. Como muestra el gráfico, los artículos de poco valor que se compran con más frecuencia tienden a exhibir una tasa de inflación más alta que la tasa general. Al mismo tiempo, las compras menos frecuentes tienen tasas de inflación más bajas. Como los artículos que se compran con frecuencia suponen más o menos la mitad de las compras en número –aunque no en términos de gasto total–, pesan mucho en nuestras percepciones de la inflación.
Fuente: Eurostat