El déficit público en la zona euro –es decir, la diferencia entre lo que los gobiernos ingresan y lo que gastan– era alto antes de la introducción del euro. Para 1998, tras varios años de preparación para el euro, estos déficits se habían reducido sustancialmente e incluso en algunos países había superávit. Tras la adopción del euro en 1999, el déficit se ha mantenido en general bajo control y dentro del límite del 3% establecido por el PEC. Sin embargo, la crisis financiera de 2008 ha provocado el aumento del déficit en algunos países y la reducción del superávit en otros, como consecuencia del apoyo de los gobiernos al crecimiento y el empleo.
Fuente: Comisión Europea