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¿Por qué se produjo la crisis?

¿Por qué se produjo la crisis?

La crisis de la deuda europea se desencadenó por una serie de acontecimientos en el sector bancario de Estados Unidos.

Cuando la ralentización de la economía de los Estados Unidos impidió a gran número de propietarios americanos reembolsar sus hipotecas, bancos de todo el mundo que tenían inversiones relacionadas con esas hipotecas empezaron a perder dinero.

Lehman Brothers, el cuarto banco de inversiones más importante de ese país, se hundió bajo el peso de sus inversiones desacertadas, alarmando a otros bancos e inversores con los que había hecho operaciones comerciales.

El temor de que pudieran quebrar más bancos hizo que inversores y banqueros llevaran al extremo las precauciones. Los bancos dejaron de prestarse dinero entre sí, poniendo en graves dificultades a los que dependían de los préstamos.

Los bancos europeos que habían hecho grandes inversiones en el mercado hipotecario estadounidense sufrieron un duro golpe. Para evitar la quiebra de algunos bancos, los gobiernos de muchos países acudieron en su ayuda: Alemania, Francia, Reino Unido, Irlanda, Dinamarca, Países Bajos y Bélgica. Pero el coste del rescate resultó ser muy elevado. En Irlanda, casi provocó la quiebra del gobierno hasta que intervinieron otros países de la UE con ayuda financiera.

En 2009, cuando Europa entró en recesión, el problema, que al principio afectaba a los bancos, empezó a extenderse a los gobiernos, pues los mercados temían que algunos países no lograran rescatar a los bancos en dificultades.

Los inversores empezaron a observar más detenidamente las finanzas estatales. Grecia fue objeto de especial atención ya que su economía se encontraba en muy malas condiciones y los gobiernos sucesivos habían acumulado deudas equivalentes a casi el doble del volumen de la economía.

La amenaza de quiebra de los bancos significaba que la salud de las finanzas públicas era más importante que nunca.

Los gobiernos, que se habían acostumbrado a pedir prestadas grandes cantidades cada año para financiar sus presupuestos y que de ese modo habían acumulado deudas enormes, se encontraron de repente con un mercado menos dispuesto a conceder préstamos.

Lo que empezó como una crisis bancaria se convirtió en una crisis de la deuda soberana.

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