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Respuesta a la crisis de la deuda

Responding to the debt crisis

Desde finales de 2009 y comienzos de 2010, algunos países de la eurozona empezaron a tener problemas para financiar su deuda. La incertidumbre reinante en los mercados hizo que las operaciones normales de empréstito de los gobiernos nacionales adquirieran un coste muy elevado y resultaran, en última instancia, insostenibles.

En ese momento, los países de la UE reaccionaron rápidamente, aplicando los denominados «cortafuegos», es decir, medidas que generaran confianza para ayudar a financiar la deuda de los países que estaban teniendo problemas pasajeros para pedir dinero prestado en los mercados financieros.

Respuesta inmediata

Los mecanismos de financiación para países de la zona del euro con graves problemas financieros se establecieron con una celeridad considerable. Cuando Grecia dejó de tener acceso a una financiación asequible en los mercados, la UE acudió rápidamente en su ayuda, creando un fondo de préstamos bilaterales de los Gobiernos europeos con la Comisión Europea. A continuación, se crearon dos fondos temporales: el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera (MEEF) y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), con una capacidad total de préstamo de 500.000 millones de euros. La creación de estos instrumentos es testimonio de la voluntad de solidaridad por parte de los Estados miembros de la zona del euro y la UE.

Como estos dos mecanismos de apoyo financiero se habían concebido como medidas de carácter temporal, en otoño de 2012 los países de la eurozona crearon un nuevo mecanismo permanente: el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), piedra angular del sistema de cortafuegos europeo y parte integral de la estrategia global de la UE para

garantizar la estabilidad financiera en la eurozona. Su capacidad de préstamo se ha fijado actualmente en 500 000 millones de euros. Podrán disponer de la ayuda financiera condicionada los países que hayan ratificado el tratado sobre estabilidad, coordinación y gobernanza. De esta manera el MEDE complementa la vigilancia reforzada al ofrecer la posibilidad de proporcionar ayuda financiera condicionada a los países de la eurozona cuando la necesiten. Estos mecanismos «cortafuegos» no solo han resuelto las dificultades inmediatas experimentadas por algunos países para saldar las deudas contraídas, sino que también han generado confianza en los mercados financieros y han contribuido a garantizar la estabilidad financiera de la eurozona en su conjunto.

La ayuda de la UE también se extiende a los Estados no pertenecientes a la zona del euro que se enfrentan a graves dificultades o problemas para obtener financiación internacional. Los Estados que recurren a los 50.000 millones de euros del fondo de asistencia para la balanza de pagos de la UE también deben comprometerse a realizar reformas para superar sus problemas económicos.

Respuesta a largo plazo

La UE introdujo leyes más duras para controlar los déficits y las deudas públicas, y garantizar que los países no gasten por encima de sus posibilidades. Se firmó un nuevo pacto fiscal para fortalecer la confianza. Se limitó el déficit estructural anual a un 0,5 % del PIB. La crisis ha demostrado que una economía basada en deuda no es sostenible. La Comisión Europea limitará los niveles de deuda y déficit y que los presupuestos nacionales no pongan en riesgo a otros países. Este es el objetivo de la unión fiscal.

Garantizar unas finanzas públicas saneadas

El euro tiene muchas ventajas potenciales pero solo si los países participantes tienen unas políticas económicas sólidas. Esta es la razón por la que la pertenencia a la zona del euro, desde el principio, ha llevado consigo la clara obligación de evitar excesivos déficits presupuestarios y mantener la deuda pública en niveles sostenibles. Este compromiso con unas políticas fiscales saneadas se controla a través de un marco denominado Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Este pacto se ha reforzado considerablemente como consecuencia de la crisis económica. Ahora, los Gobiernos deben presentar sus proyectos de presupuestos para su control por la Comisión y otros países de la zona del euro. Se han establecido rigurosos mecanismos de vigilancia para comprobar que se cumplen realmente los objetivos presupuestarios que todos los países de la zona del euro se han comprometido a alcanzar, y se pueden imponer sanciones en caso necesario. 

Garantizar la competitividad y fomentar el crecimiento

Unas finanzas públicas saneadas no bastan para garantizar la prosperidad en la zona del euro. La crisis ha puesto también de manifiesto la necesidad de un nuevo enfoque para la regulación de los servicios financieros y un seguimiento riguroso de la evolución de los mercados financieros. Se han creado también nuevos instrumentos de vigilancia con el fin de asegurarse de que los países de la zona del euro adopten las políticas económicas que garanticen la competitividad y fomenten tanto el crecimiento como el empleo. Más vale prevenir que curar, y estos nuevos instrumentos de vigilancia pretenden también evitar burbujas perjudiciales en el mercado de la vivienda.

…en la vertiente macroeconómica

Además de reforzar las normas presupuestarias, la UE ha introducido un nuevo marco cuya finalidad es vigilar y corregir oportunamente los desequilibrios macroeconómicos. El propósito es hacer frente a situaciones de riesgo, por ejemplo, burbujas de activos y una competitividad en retroceso, antes de que representen una amenaza para la estabilidad de un país de la UE, de la zona del euro o del conjunto de la UE.

De este modo, la Comisión realiza un seguimiento periódico con el fin de detectar potenciales desequilibrios macroeconómicos (en ámbitos como los costes laborales, el precio de la vivienda o el desempleo). Los países de la UE que revelan tendencias potencialmente preocupantes son sometidos a un análisis en profundidad. Si se detecta un desequilibrio, se insta al país en cuestión a tomar medidas para evitar que la situación empeore. Si se observa un desequilibrio excesivo, el país debe tomar medidas para corregir la situación. En el caso de los países de la zona del euro, el cumplimiento de las normas está reforzado por un mecanismo sancionador.

…en la vertiente del crecimiento

Europa 2020 es la estrategia de crecimiento de la UE para llegar a ser, en este decenio, una economía inteligente, sostenible e integradora. Estas tres prioridades, que se refuerzan mutuamente, se considera que ayudarán a los países de la UE a alcanzar niveles elevados de empleo, productividad y cohesión social. Para medir los avances en el logro de estos objetivos, la UE ha fijado ambiciosos objetivos en materia de empleo, innovación, educación, inclusión social, cambio climático y energía, que han de alcanzarse de aquí a 2020. Cada país ha adoptado sus propios objetivos nacionales en cada uno de estos terrenos. La estrategia se sustenta en medidas adoptadas a nivel nacional y de la UE, y en los Fondos Estructurales.

… sobre las reformas económicas

El Semestre Europeo es un ciclo de coordinación anual de las políticas dentro de la UE (se centra en los primeros seis meses del año) durante el cual los países de la UE tienen la oportunidad de realizar una revisión recíproca de sus políticas económicas y presupuestarias antes de su aplicación. Al final del ciclo, la EU formula recomendaciones de reformas específicas para cada país. A lo largo del año se realiza un seguimiento de la aplicación de dichas reformas. Asimismo, los países de la zona del euro tienen hasta el 15 de octubre para publicar sus proyectos del presupuesto previsto para el ejercicio siguiente, a fin de que la Comisión evalúe su presupuesto conforme a los requisitos acordados.

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