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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Qué beneficios ha supuesto el euro?

El euro ha supuesto unos beneficios tangibles, como el incremento del comercio y las inversiones, la estabilidad de los precios y el inicio de un largo periodo de creación de empleo. El euro ha hecho que viajar sea más fácil y barato para los ciudadanos y ha ofrecido nuevas oportunidades para las empresas.

En su concepción inicial, la Unión Económica y Monetaria permitía que la zona del euro fuera vulnerable a la crisis financiera mundial. Sin embargo, las mejoras introducidas desde 2010 han permitido afrontar esas deficiencias de forma decidida y proporcionar un marco sólido para el crecimiento sostenible, la creación de empleo y el mantenimiento de unas finanzas públicas saneadas.

¿Cómo pueden hacer frente los países del euro a las perturbaciones económicas si ya no tienen la capacidad de devaluar la moneda?

Las economías tienen que ser lo suficientemente flexibles para seguir siendo competitivas en una economía global en transformación. Esto es especialmente cierto, aunque no exclusivamente, en el caso de los países que comparten una moneda.

La devaluación no es más que uno de los instrumentos de ajuste y dista de ser una solución mágica. Además, si otras economías también devalúan su moneda, nadie sale beneficiado. Aunque, en algunos casos, los cambios de cotización pueden proporcionar un alivio a corto plazo, la devaluación nunca es una cura definitiva para los males subyacentes que aquejan a la economía, ya que no refuerza los fundamentos económicos del país que la aplica.

Para adaptarse a las perturbaciones económicas y mantener su competitividad, los países pueden poner en práctica otras políticas que resultan especialmente importantes en la zona del euro. Las políticas presupuestarias saneadas constituyen un buen comienzo, pues otorgan a los gobiernos el margen necesario para mitigar las fluctuaciones de la actividad económica. A medio plazo, la competitividad y la flexibilidad pueden garantizarse mediante políticas estructurales saneadas en materia de mercado laboral, entorno empresarial, educación y eficiencia de la administración pública.

El actual procedimiento de desequilibrio macroeconómico constituye un instrumento eficaz para detectar y, en su caso, corregir los desequilibrios que afectan a uno o varios Estados miembros y, en particular, a los que integran la zona del euro. Ello supone una mejora radical con respecto a la situación anterior a la crisis.

¿Qué resultados concretos ha obtenido la UE con su nuevo planteamiento en materia de gobernanza económica (el "Semestre Europeo")?

En los últimos años, el Semestre Europeo ha sido un éxito y ha permitido obtener resultados concretos en distintos países y políticas.
Muchos Estados miembros han abordado con eficacia la necesidad de mejorar las finanzas públicas, según las recomendaciones formuladas en el marco del Semestre Europeo. Bulgaria, Letonia y Estonia han logrado alcanzar sus objetivos de déficit presupuestario, mientras que Alemania ha obtenido un superávit que otorga mayor margen de maniobra a su política económica.

Los marcos presupuestarios se han reforzado activamente, con el objetivo principal de garantizar la coherencia entre los objetivos presupuestarios nacionales y los regionales (por ejemplo, en Bulgaria). Simultáneamente, muchos Estados miembros han abordado los retos que supone el envejecimiento de la población para las finanzas públicas, en particular a través de medidas de sostenibilidad financiera de los sistemas de pensiones a medio y largo plazo (que, en países como Alemania, también afectan a la asistencia sanitaria y los cuidados de larga duración).
Por lo que respecta al sector financiero, una serie de países (Bélgica, Alemania, España, Italia, Letonia, Hungría, Portugal, Rumanía y Reino Unido) han reforzado su marco de supervisión y regulación, tomando en algunos casos medidas adicionales para garantizar la estabilidad del sector bancario.

En muchos Estados miembros, las reformas en materia de competitividad y crecimiento incluyen el refuerzo de la enseñanza primaria y secundaria, con el fin de facilitar la transformación hacia una sociedad basada en el conocimiento. Algunos Estados miembros están mejorando la interconectividad energética y la diversificación del abastecimiento, en particular mediante fuentes sostenibles, mientras que otros han abordado cuestiones de competencia y refuerzo de su competitividad internacional. En varios países se ha aligerado la carga normativa.

Para mejorar el funcionamiento del mercado laboral, muchos Estados miembros han reforzado sus políticas activas de empleo, de conformidad con las recomendaciones recibidas. También se han mejorado las posibilidades y condiciones de permanencia en el mercado laboral para los trabajadores de más edad.
Aunque estos ejemplos demuestran que el Semestre Europeo está dando resultados, su eficacia depende esencialmente de la colaboración activa de los gobiernos.

¿Qué relación existe entre la toma de decisiones a nivel nacional o de la UE y las responsabilidades en la Unión Económica y Monetaria?

La claridad y la transparencia son muy importantes para determinar qué nivel (nacional o europeo) es competente para adoptar una decisión. El nivel competente debe asumir asimismo la responsabilidad derivada de sus decisiones.

En su plan director de la UEM, la Comisión establece que en toda transferencia de nuevas competencias a otro nivel las responsabilidades también deben transferirse.

¿De qué manera afectan a la soberanía de los Parlamentos nacionales y los Estados miembros los cambios introducidos por las nuevas normas de gobernanza económica de la UE?

Los Estados miembros de la UE, y en particular los que integran la zona del euro, han acordado un marco común para la aplicación de políticas presupuestarias y económicas saneadas, que incluye el establecimiento de límites para lo que se considera un nivel seguro de déficit presupuestario y deuda. Ello se debe a que la crisis económica ha puesto crudamente de manifiesto que el fracaso a la hora de aplicar políticas saneadas no solo es sumamente perjudicial para el crecimiento y el empleo del país de que se trate, sino que también puede afectar a otros miembros de la zona del euro.

Aunque existe un marco acordado conjuntamente, Bruselas no es responsable de la política económica y presupuestaria. Antes bien, es cada gobierno quien decide en sede parlamentaria nacional qué impuestos hay que recaudar y a qué se debe destinar el gasto público.

Los cambios garantizan que los Parlamentos nacionales estén mejor informados de la pertinencia de los proyectos de presupuesto, sin que ello afecte a su función. Recibirán información a lo largo de todas las etapas del nuevo proceso de supervisión presupuestaria y de las evaluaciones realizadas en el marco de la nueva legislación.

Por lo tanto, no se produce una cesión de soberanía por parte de los Estados miembros. No se aplicarán normas adicionales, ni se transferirá competencia alguna para la adopción de los presupuestos. La Comisión asume una nueva función de información y seguimiento, que pone a disposición de los Parlamentos nacionales datos complementarios a tener en cuenta en sus debates presupuestarios.

Cuando asesora a los países afectados por la crisis, ¿la UE se desentiende del crecimiento?

No. La UE no se limita a recomendar a los gobiernos que saneen sus finanzas. También les insta a aplicar reformas económicas que impulsen la competitividad y el crecimiento económico. A menudo, los países que sufren una crisis económica tienen que recomponer sus sistemas bancarios con el fin de que las empresas y los particulares puedan acceder al crédito.

Para aumentar los ingresos del presupuesto nacional, muchos países pueden mejorar la gestión presupuestaria y la recaudación de impuestos.

Además, conviene no olvidar que estos países reciben ayuda financiera.

La UE también aplica una estrategia común para generar empleo y crecimiento sostenible, que tiene por nombre Europa 2020.

Por otra parte, la UE ha aumentado significativamente la capacidad crediticia de su banco de desarrollo (Banco Europeo de Inversiones).

¿Por qué insiste la Comisión en la importancia de una consolidación presupuestaria que a veces puede afectar al crecimiento?

Nuestra máxima prioridad es recuperar un crecimiento sostenible y generar empleo para los ciudadanos. Para ello tenemos que reducir la deuda pública, que sigue siendo demasiado elevada en la UE y en la zona del euro.

Nuestra rápida actuación para atajar el déficit ha sido fructífera. La recuperación progresiva del crecimiento nos permite ralentizar el ritmo del saneamiento presupuestario. Ahora el centro de atención se ha desplazado hacia el equilibrio entre el gasto y la recaudación de impuestos. Es importante garantizar que la necesidad de aumentar los ingresos se ponga en práctica de la forma más favorable al crecimiento (por ejemplo, eliminando exenciones innecesarias y desplazando la presión que se ejerce sobre la renta hacia los impuestos sobre el consumo, la contaminación y los bienes inmuebles).

Para recuperar la confianza y reforzar la competitividad de nuestras economías, es esencial una estrategia creíble de reducción del endeudamiento elevado.

Pero la deuda pública no es lo único que importa: el Informe sobre el Mecanismo de Alerta ha puesto de manifiesto que también debemos centrarnos en la reducción de la importante deuda privada, aspecto este en el que hemos avanzado con más lentitud.

El presupuesto de la UE representa un fondo de crecimiento de 1 billón de euros que puede contribuir a que los Estados miembros mantengan sus inversiones clave, a pesar de los necesarios recortes en el gasto público.

¿Está mostrando Europa su solidaridad con los Estados miembros que la necesitan?

Sí. En los últimos años, los gobiernos europeos han destinado 700.000 millones de euros a la creación de fondos de ayuda a los países en crisis. Por el momento, ya se han puesto a disposición de Grecia, Irlanda, Portugal, España y Chipre 356.000 millones de euros.

Europa también ha hecho planes de futuro. En su "Plan director para una Unión Económica y Monetaria profunda y auténtica", la Comisión Europea señala una serie de opciones para aumentar la solidaridad entre los Estados miembros que integran la zona del euro (bonos conjuntos, un fondo de amortización de deuda común, un presupuesto común de alcance limitado, etc.). Ver comunicado de prensa y nota informativa.

¿La UE impone sus programas de asistencia financiera a los países con dificultades?

Los programas de ajuste económico no se imponen a los Estados miembros con dificultades. Los países que lo necesitan solicitan ayuda y colaboran con la Comisión Europea, el BCE y el FMI (la llamada "troika") para señalar qué problemas económicos requieren solución. Los gobiernos proponen reformas para resolver sus problemas y la troika evalúa la eficacia de las propuestas. Tras llegar a un acuerdo, los gobiernos se comprometen a aplicar las reformas —previa aprobación del Parlamento nacional, en caso necesario— y reciben la ayuda financiera.

¿Están pagando los contribuyentes de unos países para arreglar los problemas de otros?

La ayuda financiera que se proporciona en la zona del euro a los Estados miembros con dificultades no sale gratis. Es un préstamo que hay que devolver íntegramente y con intereses. Los contribuyentes de otros Estados miembros muestran así su solidaridad, pero no se les hace pagar los errores cometidos por los gobiernos de otros países.

Además, los préstamos vienen acompañados de condiciones estrictas y programas eficaces para las distintas políticas. Su objetivo es garantizar que los receptores de las ayudas tomen las medidas adecuadas para sanear sus finanzas y recomponer sus economías. La solidaridad se presta a cambio de solidez, en beneficios de todos.

El hecho de compartir una misma moneda ha llevado a profundizar las relaciones financieras entre los Estados miembros que integran la zona del euro. Como ha quedado patente con la crisis financiera, eso implica que las dificultades de un Estado miembro pueden tener un grave impacto sobre otros o, incluso, sobre toda la eurozona. Por lo tanto, prestar ayuda para estabilizar las finanzas de uno de los miembros también contribuye a estabilizar las finanzas de otros integrantes de la zona del euro.

La asistencia financiera se proporciona como último recurso para contrarrestar posibles riesgos de contagio y así salvaguardar la estabilidad financiera de todos los países del euro.

Si los países saben que recibirán ayuda cuando las cosas vayan mal, ¿no acabarán aprovechándose de los esfuerzos de otros? ¿Existe un "riesgo moral"?

El riesgo moral queda limitado por las estrictas condiciones a las que está sujeta la ayuda.

En primer lugar, cualquier Estado miembro que solicite ayuda financiera no recibe subvenciones a fondo perdido, sino préstamos que tiene que devolver. El tipo de interés se fija de forma que suponga un alivio eficaz pero también represente un incentivo para volver a la financiación en los mercados lo antes posible.

En segundo lugar, antes de recibir los préstamos, los Estados miembros que solicitan ayuda tienen que comprometerse a realizar las reformas que permitirán restablecer su salud financiera y recomponer su economía.

En tercer lugar, ese compromiso de reforma es objeto de un estrecho seguimiento por parte de quienes facilitan los préstamos. Los préstamos se abonan en varios pagos, lo que significa que la ayuda financiera se puede suspender o anular si el país beneficiario no cumple lo acordado.

Por último, algunos sostienen que la mera existencia de fondos de asistencia financiera puede animar a otros países a acudir a ellos, si las ayudas se gestionan de forma poco rigurosa. Quienes así piensan olvidan que los gobiernos prefieren evitar la intervención de expertos externos para formular sus políticas y, por ello, tienden a considerar la ayuda exterior como un último recurso. Esa circunstancia también limita el riesgo moral.

¿Qué se ha hecho para mejorar el funcionamiento de la Unión Económica y Monetaria?

Desde 2010, la zona del euro ha tomado una serie de medidas para incrementar la coordinación de las políticas presupuestarias y económicas.

Se han reforzado las normas presupuestarias de la zona del euro. Ahora se hace más hincapié en la acción preventiva en tiempos de bonanza, manteniendo el control del gasto y estableciendo organismos nacionales independientes que supervisen las políticas presupuestarias de las administraciones públicas.

También se han introducido nuevas normas para detectar y corregir los desequilibrios macroeconómicos (burbujas inmobiliarias, pérdidas persistentes de competitividad, etc.) que pueden desestabilizar la economía de un país y tener un efecto de arrastre sobre el resto de la eurozona.

La crisis financiera ha puesto de relieve la necesidad de una mejor regulación y supervisión del sector bancario. Por esa razón, la Comisión ha propuesto desde 2010 una treintena de normas para garantizar que todas las instituciones, los productos y los mercados financieros estén regulados y supervisados de la forma adecuada.

La crisis también ha hecho notar la posibilidad de que se establezca un círculo vicioso entre los bancos y la deuda soberana. Por ese motivo, se han adoptado medidas decisivas para la creación de una auténtica "unión bancaria".

Por último, se ha creado un importante cortafuegos financiero para prestar ayuda de emergencia a los Estados miembros con dificultades: el Mecanismo Europeo de Estabilidad. A cambio, los receptores de la ayuda deben comprometerse a realizar reformas que impulsen el crecimiento económico sostenible y la creación de empleo.

¿Se ha hecho lo suficiente para solucionar las deficiencias de las reglas de la zona del euro?

Aunque ya se han tomado medidas decisivas para hacer de la eurozona una unión monetaria más robusta y creíble, todavía cabe hacer más. En noviembre de 2012, la Comisión Europea dio a conocer una serie de propuestas en su "Plan director para una Unión Económica y Monetaria profunda y auténtica", donde se exponen medidas progresivas a corto, medio y largo plazo. Ver comunicado de prensa y nota informativa.

Nuestra máxima prioridad es completar una unión bancaria que garantice la correcta supervisión y resolución de las entidades bancarias con arreglo a normas comunes, para evitar que se repitan los errores del pasado. Es un requisito esencial para recuperar la confianza en el sistema bancario y abrir el acceso de los particulares y las PYME a un crédito más asequible.

¿Todos los países que utilizan el euro tienen que aplicar la misma política económica?

No. Lo importante es contar con mecanismos para garantizar que las políticas económicas y presupuestarias nacionales tengan en cuenta sus efectos sobre otros países que también utilizan el euro como moneda. Ese es el objetivo de la gobernanza económica reforzada.

El futuro de la moneda única requiere una mayor integración de la zona del euro. Sin embargo, queremos llevar a cabo ese proceso a través de las instituciones y los procedimientos democráticos de la Unión Europea, para dar cabida también, en la medida de lo posible, a los Estados miembros que no utilizan el euro.

¿Había deficiencias en las reglas originales de la zona del euro?

Cuando se puso en marcha en 1999, la zona del euro contaba con una unión monetaria completa, en la que el Banco Central Europeo fijaba los tipos de interés. Sin embargo, carecía de una unión económica global, ya que los gobiernos nacionales eran los únicos responsables de unas políticas económicas y presupuestarias sometidas a un grado de coordinación limitado. La crisis puso de manifiesto las deficiencias de este diseño.

Aunque se esperaba que se produjera una convergencia progresiva, algunas políticas nacionales contribuyeron en la práctica a la aparición de desequilibrios macroeconómicos. Por otra parte, las normas adoptadas para garantizar la solidez de las políticas presupuestarias resultaban demasiado frágiles y se incumplían con frecuencia.

La supervisión financiera también quedaba circunscrita a las fronteras nacionales, a pesar de que el sector financiero era cada vez más "europeo" debido a las operaciones o adquisiciones de algunos bancos en otros países.

Cuando la crisis puso al descubierto estas deficiencias, los inversores pusieron en entredicho el diseño del sistema. Desde entonces, la UE ha actuado decisivamente para reforzar las bases del euro y dar solución a estos problemas.

¿No se podrían haber previsto las deficiencias de las reglas originales de la zona del euro?

Todos los estudios sobre la moneda única (como el informe Wernerpdf o el informe Delorspdf) insistían en la necesidad de reforzar la coordinación económica y establecer normas sobre los presupuestos nacionales. Desde un primer momento, estas cuestiones se tuvieron en cuenta al concebir la Unión Económica y Monetaria. Sin embargo, los gobiernos europeos se mostraron reacios a compartir plenamente sus competencias en materia de política económica y, por ese motivo, la construcción de la unión económica se hizo de manera más gradual. A esto se suma la circunstancia de que no todos los Estados miembros respetaran sistemáticamente la normativa presupuestaria.

¿El euro solo ha beneficiado a algunos países mientras que ha perjudicado a otros?

El reciente éxito económico de algunos países ha coincidido claramente con la adopción del euro. Ese éxito ha sido aún más rotundo en los países que han aplicado las reformas esenciales para adaptarse a los cambios de la economía mundial. Por el contrario, los países que no han realizado reformas son los que más han sufrido en los últimos años. Las transformaciones económicas que deben realizar hoy día los países con dificultades no dependen de que utilicen o no el euro como moneda.

¿Qué futuro tendría el euro si los gobiernos no acordaran nuevas medidas?

La Unión Europea ha demostrado sin el menor género de dudas su firme compromiso con el euro. Se han tomado medidas importantes para reforzar las estructuras sobre las que se sostiene la moneda y garantizar que aporte beneficios a todos sus miembros, en forma de estabilidad financiera, crecimiento sostenible y equilibrado y creación de empleo. Esa tarea aún no ha finalizado, sino que deberá continuar en los próximos años. En su "Plan director para una Unión Económica y Monetaria profunda y auténtica", la Comisión ha marcado muy claramente lo que considera el camino a seguir.

¿Cómo funciona el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)?

El objetivo del MEDE es proporcionar apoyo a la estabilidad mediante una serie de instrumentos de asistencia financiera a los países del euro que experimenten o corran el riesgo de experimentar graves problemas de financiación. El MEDE puede obtener financiación en los mercados y cuenta con capacidad para:

  • conceder préstamos a países en dificultades financieras
  • adquirir títulos de un Estado miembro del MEDE en los mercados de deuda primarios y secundarios
  • proporcionar ayuda financiera con carácter preventivo a través de una línea de crédito
  • financiar operaciones de recapitalización de las entidades financieras mediante préstamos a los gobiernos.

La asistencia financiera a los Estados miembros siempre está sujeta a condiciones. El MEDE aplicará una estrategia que garantice su acceso a amplias fuentes de financiación y le permita facilitar asistencia financiera a los Estados miembros en cualquier situación del mercado.

¿Quién gestiona el MEDE? ¿Cómo se toman las decisiones?

El MEDE tiene un un Consejo de Gobernadores integrado por los ministros de Hacienda de los Estados miembros de la zona del euro (con derecho a voto). El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios y el presidente del BCE pueden participar en calidad de observadores.

El Consejo de Gobernadores debe adoptar por consenso sus decisiones más importantes (como aprobar la ayuda de estabilidad a un país, elegir los instrumentos de esa ayuda y las condiciones en que se otorga).

El Consejo de Gobernadores nombra a un director ejecutivo, responsable de la gestión cotidiana del MEDE. El director ejecutivo preside el Consejo de Administración, que le asiste en la gestión ordinaria del MEDE. El mandato del director ejecutivo es por un periodo de cinco años, renovable una vez.

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