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¿Por qué Unión Económica y Monetaria (UEM)?

Why the Economic and Monetary Union?

El objetivo de la unión económica y monetaria (UEM) y del euro es aumentar el bienestar económico de los ciudadanos y de las empresas de la UE, impulsando el crecimiento y creando más oportunidades de empleo.

¿Qué es la unión económica y monetaria?

En términos generales, la unión económica y monetaria (UEM) es una parte del proceso de integración económica. Los Estados independientes pueden integrar sus economías en distinto grado para aprovechar las ventajas asociadas a un mayor tamaño: por ejemplo, el incremento de la eficiencia interna y una mayor solidez ante los acontecimientos externos.

¿Por qué los países de la UE decidieron crear una unión económica y monetaria?

Los consumidores se benefician porque…

Hay más competencia. Como los consumidores tienen más facilidad para comprar en otros países y comparar precios, aumenta la competencia entre comerciantes y proveedores. Los consumidores tienen más opciones, algunos precios han bajado y cualquier subida de precios se mantiene controlada.

Los precios se mantienen estables. El euro ha reducido la inflación a niveles bajos y estables. En los años setenta y ochenta, muchos Estados miembros sufrieron tasas de inflación muy elevadas, en ocasiones superiores al 20 %. Sin embargo, la inflación comenzó a descender a medida que los Estados miembros empezaron a prepararse para el euro y, desde su introducción, se ha mantenido generalmente en torno al 2 % en la zona euro. Una inflación baja y estable nos beneficia a todos.

Préstamos más fáciles y baratos. El Banco Central Europeo (BCE) se encarga de mantener baja la inflación, lo que se traduce en unos tipos de interés también más bajos. De este modo, las personas pueden solicitar préstamos con más facilidad y a menor coste, por ejemplo para comprar una vivienda o irse de vacaciones.

Viajar es más barato y sencillo. En los años noventa, quien viajase por toda la UE y cambiase dinero en cada frontera se gastaba la mitad de su dinero en costes asociados al cambio de moneda… ¡sin hacer ni una sola compra! Estos costes (por no hablar de las molestias) se han suprimido por completo, facilitando y abaratando la vida de los turistas, veraneantes, estudiantes y trabajadores que se desplazan al extranjero. Además, se puede cambiar el euro sin dificultad en muchos países que no pertenecen a la zona euro. De hecho, se calcula que el 20 % de los billetes en euros circula fuera de la zona euro

Las empresas se benefician porque…

Los tipos de interés bajos permiten hacer mayores inversiones.
Una inflación baja conlleva tipos de interés bajos. Eso significa que las empresas pueden obtener préstamos más baratos para invertir, por ejemplo, en nueva maquinaria o en investigación. Y eso, a su vez, conduce a nuevos productos y servicios y a una mayor productividad, lo que resulta en último término en crecimiento y en más y mejor empleo. La reducción del riesgo promueve el comercio transfronterizo.
En el pasado, el comercio transfronterizo dentro de la UE exigía el uso de muchas divisas con tipos de cambio fluctuantes. Para protegerse contra los riesgos de comerciar en esas condiciones, las empresas vendían a precios más elevados en el extranjero, lo que frenaba el comercio. Este riesgo ha desaparecido.
La supresión de los costes del cambio de divisas estimula el comercio y la inversión.

Antes del euro, el cambio de divisas resultaba muy caro. Se calcula que, en toda la UE, suponía anualmente entre 20 000 y 25 000 millones de euros al año. Estos costes han desaparecido en la zona euro, donde todos los pagos y facturas se efectúan ahora en la moneda única. Además, el euro se acepta sin dificultades fuera de la zona euro.

Integración económica y UEM en Europa

Todos los países de la UE forman parte de lo que conocemos como la unión económica y monetaria (UEM) y constituyen un mercado común, conocido como el mercado único. Todos los Estados coordinan sus decisiones sobre política económica en función de los objetivos de la UEM.

Al estar ya más integrados, algunos países de la UE han adoptado el euro. Estos países componen la zona del euro y, además de una moneda única, tienen una política monetaria única, dirigida por el Banco Central Europeo. Los países de la UE que no forman parte de la zona del euro conservan su moneda nacional y aplican sus propias políticas monetarias.

Básicamente hay dos razones por las que algunos países no usan esta moneda: o bien decidieron no participar en la tercera fase de la UEM

y, por tanto, no adoptar el euro, recurriendo para ello a una cláusula de exclusión voluntaria del Tratado de Maastricht (Dinamarca y Reino Unido), o todavía tienen que cumplir determinados criterios de convergencia antes de poder adoptarlo.

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