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Las normas

The rules of EMU

La unión económica y monetaria de Europa está basada en un conjunto de normas. La mayoría de las normas son de aplicación en todos los países de la UE, pero existen algunas normas concretas que se aplican solo en los países que han adoptado el euro como moneda.

Las normas fundamentales, acordadas por primera vez en 1992, están recogidas en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, más conocido como el Tratado de Lisboa:

119.3. Dichas acciones de los Estados miembros y de la Unión implican el respeto de los siguientes principios rectores: precios estables, finanzas públicas y condiciones monetarias sólidas y balanza de pagos estable.

121.1. Los Estados miembros considerarán sus políticas económicas como una cuestión de interés común y las coordinarán.

En concreto, a fin de garantizar la solvencia de las finanzas públicas de los países, las normas también establecen que el importe total de deuda pública de cada país no debe sobrepasar el 60 % del PIB, y que, en el curso de un año, el déficit presupuestario (la suma del préstamo que el gobierno tiene que pedir ese año para reducir el desequilibrio entre sus ingresos y sus gastos) no debe ser superior al 3 % del PIB.

Estas normas se han ido desarrollando a lo largo de los años en un acuerdo denominado Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

El pacto de estabilidad y crecimiento

Adoptado en 1997 y reformado en 2005 y 2011, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) es uno de los mecanismos empleados para coordinar las políticas presupuestarias nacionales. El PEC garantiza el mantenimiento de unas finanzas públicas saneadas en la UE, respaldando la estabilidad económica y financiera de la zona del euro. Los déficits presupuestarios deben aproximarse, a medio plazo, al equilibrio o al superávit, permitiendo así a los Estados miembros reaccionar mejor a las fluctuaciones cíclicas de la economía.

  • El brazo preventivo del PEC: los países de la UE deben presentar programas anuales de estabilidad o de convergencia que reflejen sus estrategias para alcanzar o salvaguardar posiciones fiscales saneadas a medio plazo, teniendo en cuenta el inminente impacto presupuestario del envejecimiento de la población. Estos programas son evaluados por la Comisión y el Consejo, los cuales pueden formular recomendaciones sobre políticas y emitir alertas tempranas para evitar que se produzca un déficit excesivo o cualquier otro problema de índole macroeconómica.
  • El brazo correctivo del PEC: si un país de la UE supera los umbrales de déficit o deuda del Tratado, el Consejo activa el Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE), basado en una recomendación de la Comisión. El PDE consta de varios pasos —que incluyen la fijación de una fecha límite para la corrección y, para los países de la zona del euro, la posibilidad de sanciones financieras—, encaminados a alentar al Estado miembro afectado a corregir el déficit o la deuda.

Vigilancia macroeconómica

Además de reforzar las normas presupuestarias, la UE ha introducido un nuevo marco cuya finalidad es vigilar y corregir oportunamente los desequilibrios macroeconómicos. El propósito es hacer frente a situaciones de riesgo, por ejemplo, burbujas de activos y una competitividad en retroceso, antes de que representen una amenaza para la estabilidad de un país de la UE, de la zona del euro o del conjunto de la UE.

De este modo, la Comisión realiza un seguimiento periódico de los países para detectar desequilibrios macroeconómicos potenciales (en ámbitos como la mano de obra, el precio de la vivienda o el desempleo). Los países de la UE que muestran tendencias potencialmente preocupantes son sometidos a un análisis en profundidad. Si se detecta un desequilibrio, el país en cuestión es instado a tomar medidas para evitar que la situación empeore. Si el desequilibrio se considera excesivo, el país debe tomar medidas para corregir la situación. En el caso de los países de la zona del euro, el cumplimiento de las normas está reforzado por un mecanismo sancionador.

El Semestre Europeo

La nueva arquitectura económica también garantiza que los compromisos que los países de la UE adquieran en Bruselas se concreten adecuadamente a nivel nacional o, dicho de otro modo, que las palabras se conviertan en obras.

Un instrumento clave en el sistema de gobernanza económica de la unión Europea es el semestre Europeo, que entró en su tercer año en 2013. El proceso del semestre Europeo garantiza la estrecha coordinación de las políticas presupuestarias de los

Estados miembros La finalidad del semestre Europeo es:

  • identificar los principales desafíos económicos y sociales de la uE y de la zona del euro, lo que refleja la creciente interdependencia entre los Estados miembros;
  • evaluar la evolución de las políticas y detectar nuevos retos políticos en una fase temprana y, a través de recomendaciones específicas por país (REp), ayudar a los Estados miembros a aplicar sus políticas en formas que ayuden a la unión Europea a ajustar y crecer de manera sostenible, generando empleo y un nivel de vida digno para todos.

El Semestre Europeo empieza cuando la Comisión adopta su Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento, en el que se establecen las prioridades más importantes de la UE para el año siguiente con el fin de impulsar el crecimiento y la creación de empleo. El Parlamento desempeña un papel importante en este proceso a través del llamado «diálogo económico». Para fomentar el diálogo entre las instituciones de la Unión Europea, el Parlamento podrá invitar a los presidentes de las instituciones de la Unión a debatir en cualquier ocasión o fase del Semestre Europeo, tal y como se indica en el cuadro que aparece más abajo.

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Control de la observancia más riguroso

Además, se refuerza el control del cumplimiento con un mayor recurso al voto «por mayoría cualificada inversa». Esto significa que, si la Comisión presenta una recomendación o propuesta al Consejo, se considerará adoptada salvo que una mayoría cualificada de Estados miembros vote en contra.

¿Qué criterios son necesarios para entrar en la zona del euro?

Para adoptar el euro, en primer lugar, el país debe ser miembro de la UE. Los países también deben respetar el conjunto de directrices (ver abajo) establecidas en el Tratado de Maastricht de 1992, el acuerdo que dio forma a la Unión Económica y Monetaria y que condujo a la creación del euro. Por dicho motivo, estos criterios son conocidos como los criterios de Maastricht:

  1. Déficit público: el déficit público anual no debe rebasar el 3 % de su PIB (el tamaño de su economía).
  2. Deuda pública: la deuda total acumulada del país no debe rebasar el 60 % del PIB (aunque se pueden hacer excepciones en caso de que se considere que dicha deuda está disminuyendo a un ritmo satisfactorio). Así, si el PIB de un país asciende a 100.000 millones EUR, dicho país no puede tener una deuda superior a 60.000 millones EUR.
  3. Inflación: la tasa a la que aumenta el nivel general de los precios en dicho país durante el periodo de un año no debe rebasar en más de 1,5 puntos porcentuales la de los tres países de la zona del euro que, en un determinado momento, presenten el mejor comportamiento.
  4. Tipos de interés: Un tipo no superior en más de 2 puntos porcentuales al de los tres países de la UE con mejor comportamiento en materia de estabilidad de los precios.
  5. Tipo de cambio: el tipo de cambio (el precio al que una moneda puede ser cambiada por otra, por ejemplo, 1 euro era igual a 1,07 dólares cuando fue introducido en 1999) del país debe permanecer dentro de un margen de fluctuación establecido. Esta medida pretendía demostrar si la economía de dicho país era lo suficientemente estable para adoptar el euro.

Además de los criterios de Maastricht, los Estados miembros tienen que alcanzar la convergencia de las leyes y normas nacionales por las que se rigen sus bancos centrales. El objetivo de esta medida es respaldar la ejecución eficaz de la Unión Económica y Monetaria, proporcionar un marco para la creación de más empleo y crecimiento, y evitar perturbaciones.

Los criterios de convergencia de Maastricht han sido diseñados para garantizar que la economía de un Estado miembro está suficientemente preparada para adoptar el euro. Constituyen la referencia para evaluar la estabilidad, solidez y sostenibilidad de las finanzas públicas de los candidatos a acceder a la zona del euro.

Los criterios de Maastricht también se aplican tras la adopción del euro por parte de un país. Una vez adoptado el euro, cada año todos los países deben acogerse a estas directrices que han sido diseñadas para aportar estabilidad y armonía a la economía de la zona del euro.

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