Recorrido de navegación

El futuro de la UEM

The future of EMU

Un plan estructurado para el futuro

Las reformas acometidas en los tres últimos años no tienen precedente, pero la crisis ha revelado el gran crecimiento de la interdependencia de nuestras economías desde la fundación de la Unión Económica y Monetaria. Es grande la necesidad de que los países de la zona del euro trabajen codo a codo en la adopción de decisiones que tengan en cuenta los intereses generales de los demás países de esa zona.

La Comisión Europea ha elaborado un Plan director para una Unión Económica y Monetaria profunda y auténtica en el que se presenta la imagen de una arquitectura sólida y estable en los ámbitos financiero, fiscal, económico y político.

En una UEM profunda y auténtica todas las decisiones importantes de los Estados miembros en materia económica y fiscal serían objeto de un proceso más intenso de coordinación, refrendo y control a escala europea. El Plan director traza el camino hacia una UEM profunda y auténtica, lo que implica la adopción de medidas progresivas a corto, medio y largo plazo. Una parte de estas medidas podrán adoptarse sobre la base de los Tratados vigentes, la otra parte requiere una modificación de los mismos.

La primera fase del Plan director, la creación de una Unión Bancaria, está a punto de concluir. El Banco Central Europeo está orientado a convertirse en el supervisor final de los bancos de la zona del euro y de algunos otros países que tienen previsto adoptar el euro como moneda. Asimismo, los legisladores de la UE han acordado un mecanismo común para hacer frente a la quiebra de bancos, que será respaldado por un Fondo de Resolución Único.

La segunda fase implicaría el refuerzo de la aplicación colectiva de las políticas económicas y presupuestarias, incluidas las políticas fiscales y las políticas de empleo, y avanzaría paralelamente a una capacidad fiscal mejorada.

Una capacidad fiscal específica para la zona del euro debería depender de sus propios recursos y prestar un apoyo suficiente para llevar a cabo las reformas estructurales importantes en las grandes economías en dificultad. Esta capacidad podría desarrollarse partiendo del instrumento de convergencia y competitividad, aunque se beneficiaría de unas bases nuevas y específicas en los Tratados. Asimismo podría estudiarse la creación de un fondo de amortización sometido a unas condiciones estrictas, así como la emisión de bonos a corto plazo (eurobills)que ayuden a reducir la deuda y estabilizar los mercados financieros. Un Tesoro de la UEM, dentro de la Comisión, se encargaría de las funciones de control y gestión de esta capacidad fiscal y de los demás instrumentos.

A más largo plazo (más allá de cinco años), partiendo de la puesta en común adecuada de la soberanía, la responsabilidad y la solidaridad a escala europea sería posible establecer un presupuesto autónomo para la zona del euro que ofreciera a la UEM la capacidad fiscal necesaria para ayudar a los Estados miembros afectados por perturbaciones económicas. Un marco de gobernanza económica y fiscal profundamente integrado podría permitir la emisión común de deuda pública, lo que mejoraría el funcionamiento de los mercados y la aplicación de la política monetaria.

Esto constituiría la etapa final de la UEM.

Para más información

Otras herramientas

  • Imprimir 
  • Reducir texto 
  • Agrandar texto