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El euro en el mundo

Además de ser la moneda de la zona del euro, el euro tiene gran peso a nivel internacional. Las monedas son el medio a través del cual la riqueza se acumula, se conserva y se intercambia entre países, organizaciones y personas. Una moneda de gran proyección internacional, como el euro, realiza estas funciones a escala mundial. Desde su introducción en 1999, se ha convertido en una importante moneda en las transacciones internacionales, sólo superada por el dólar estadounidense.

Dentro de la zona del euro, la moneda única, el euro, es el medio que emplean los gobiernos, empresas y particulares para el pago y el cobro de bienes y servicios. También se emplea para acumular y crear riqueza para el futuro a través del ahorro y la inversión. Por otra parte, el tamaño, la estabilidad y la solidez de la economía de la zona del euro —segunda economía más grande del mundo, después de la estadounidense— hace cada vez más atractivo el euro, incluso fuera de sus fronteras.

Los sectores público y privado de terceros países adquieren y utilizan el euro con diversos fines, en particular para transacciones comerciales y como moneda de reserva. Por esta razón, el euro es actualmente la segunda moneda internacional más importante después del dólar estadounidense.

La extendida utilización del euro en el sistema financiero y monetario internacional demuestra su gran presencia a escala mundial:

  • El euro se emplea cada vez más en todo el mundo en las emisiones de deuda pública y de deuda de las empresas. A final de 2006, el euro representaba aproximadamente una tercera parte del mercado internacional de deuda, mientras que el dólar representaba el 44%.
  • Los bancos con proyección mundial conceden un gran volumen de préstamos denominados en euros por todo el mundo.
  • El euro es la segunda moneda más negociada en los mercados de divisas, utilizándose en aproximadamente el 40% de las transacciones diarias.
  • El uso del euro es extendido en facturaciones y pagos del comercio internacional, no sólo entre la zona del euro y terceros países, sino también, aunque en menor medida, entre terceros países.
  • El euro se utiliza ampliamente, junto con el dólar, como importante moneda de reserva para poder afrontar posibles emergencias monetarias. Al final de 2006, más de la cuarta parte de las reservas de divisas a nivel mundial se mantenían en euros, frente al 18% registrado en 1999. Los países en desarrollo se encuentran entre los países que más han aumentado su reservas en euros, que pasaron del 18% en 1999 a alrededor del 30% en 2006.
  • Varios países gestionan sus monedas vinculándolas al euro, que actúa como moneda ancla o de referencia.

El estatus del euro como moneda mundial, junto con el tamaño y el peso económico de la zona del euro, están llevando cada vez más a las organizaciones económicas internacionales, tales como el FMI y el G-8, a considerar la economía de la zona del euro como una entidad. Esto permite a la Unión Europea tener una mayor influencia en los foros internacionales.

Para beneficiarse de este mayor peso, y contribuir eficazmente a la estabilidad financiera internacional, la zona del euro está hablando cada vez más con una sola voz en importantes foros económicos internacionales.

Ello es el resultado de una estrecha coordinación entre los Estados miembros de la zona del euro, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea durante las reuniones económicas internacionales.

Algunos terceros países y regiones están más estrechamente vinculados al euro. El estable sistema monetario del euro hace de éste una atractiva «moneda ancla» para ellos, especialmente para aquellos que tienen acuerdos institucionales especiales con la UE, tales como acuerdos comerciales preferenciales. Al vincular su moneda al euro, estos países transmiten más certidumbre y estabilidad a sus economías nacionales.

El euro también se emplea ampliamente en terceros países y regiones vecinos de la zona del euro, como, por ejemplo, en el Sureste de Europa, mientras que otros países —Mónaco, San Marino y la Ciudad del Vaticano— lo utilizan como moneda oficial en virtud de acuerdos monetarios específicos celebrados con la UE y pueden emitir sus propias monedas en euros dentro de determinados límites cuantitativos.