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Informar sobre el euro

El paso a una nueva moneda afecta a muchos aspectos de la vida diaria del ciudadano. Por ello, una información oportuna y eficaz es una tarea esencial para cualquier Estado miembro que se proponga introducir el euro, y la experiencia demuestra que esta información es fundamental para el éxito de la transición.

Sin embargo, la tarea de información no termina una vez que los billetes y monedas en euros se encuentran en el bolsillo de los ciudadanos, ya que el éxito de la moneda única también depende de que se explique adecuadamente a los ciudadanos sus ventajas y cómo funciona.

Antes, durante y después

La información desempeña un papel fundamental para reforzar la confianza de los consumidores y es un importante complemento de las medidas adoptadas con objeto de garantizar la transparencia y una conversión justa de precios antes de la transición y durante la misma. Entre estas medidas cabe citar los acuerdos de precios justos celebrados entre las autoridades nacionales y las empresas y los regímenes de control de los precios encaminados a garantizar que la falta de familiaridad de los consumidores con la nueva moneda no sea aprovechada por las empresas para obtener ganancias injustificadas.

Las campañas informativas sobre la introducción del euro deben procurar garantizar que los ciudadanos puedan reconocer y utilizar la nueva moneda con plena confianza. Ello implica diseñar los mensajes de forma que lleguen a cada ciudadano, en particular a los más vulnerables, tales como las personas de edad, las personas discapacitadas y las minorías lingüísticas. Por último, al igual que cuando se aprende una nueva lengua, la gente debe poder «pensar» en euros y entender los valores en euros sin tener que hacer la conversión a la antigua moneda nacional. La información ayuda a los ciudadanos a asimilar este nuevo «lenguaje» y a identificarse con la nueva moneda.

Identificarse con la nueva moneda significa apoyarla, y el apoyo de los ciudadanos es otro factor fundamental para el éxito de la moneda única y de su marco político, que es la Unión Económica y Monetaria. Para obtener este apoyo es necesario explicar las ventajas del euro y el funcionamiento de la UEM. Por consiguiente, la labor de información no termina al final del proceso de transición, sino que debe prolongarse hasta mucho después de la sustitución de la antigua moneda.

Trabajar juntos en asociación

En 2004, la Comisión adoptó una Comunicación relativa a la aplicación de una estrategia de información y comunicación sobre el euro y la Unión Económica y Monetaria (COM(2004) 552 final), que reconoce la necesidad de consolidar el apoyo de las autoridades públicas en los países de la zona del euro y de ayudar a los nuevos Estados miembros a lograr una transición armónica en el momento oportuno.

Uno de los principios directores de la estrategia es el de descentralización y subsidiariedad: dado que la información es más eficaz cuando se realiza a nivel nacional, los Estados miembros tienen un papel preponderante en el diseño y aplicación de la campaña informativa sobre la introducción del euro en su país, aunque pueden contar con el apoyo técnico y financiero de la Comisión, que lo proporciona en el marco de los denominados acuerdos de asociación.

Los acuerdos de asociación son asociaciones operativas voluntarias creadas entre la Comisión y aquellos países de la UE que tienen previsto introducir el euro en breve y han adoptado una estrategia de información sobre el euro. En el marco de estas asociaciones, la Comisión cofinancia actividades específicas integrantes de la estrategia, tales como encuestas entre los ciudadanos, envío de correspondencia directa, campañas publicitarias, publicaciones, sitios web, conferencias o líneas telefónicas directas de información sobre el euro, y proporciona apoyo técnico y orientación. Los primeros acuerdos de asociación fueron firmados en noviembre de 2005 con Estonia, Lituania y Eslovenia. En mayo de 2006 se firmaron acuerdos de asociación con Chipre y Malta y se espera que Eslovaquia sea el próximo país que celebre uno de estos acuerdos, a final de 2007.

Serie completa de actividades

Por su parte, la Comisión realiza una serie de actividades, con dos objetivos globales: aumentar el conocimiento que tienen los ciudadanos del euro y su apoyo al mismo en aquellos países en los que ya es la moneda oficial y ayudar en sus preparativos a los miembros de la UE que adoptarán el euro en el futuro.

  • La Comisión realiza un seguimiento del estado de la opinión pública mediante las encuestas del Eurobarómetro, que se realizan una vez al año en la zona del euro y dos veces al año en los nuevos países de la UE. Los resultados se publican en el sitio web «Europa».
  • La Comisión contribuye al establecimiento de «programas de hermanamiento» entre países de la zona del euro y países no pertenecientes a la misma a fin de fomentar la transferencia de conocimientos y experiencia sobre los preparativos prácticos. Desde 2005 se han desarrollado 10 programas de hermanamiento.
  • En 2006, en 10 de los nuevos Estados miembros se creó una red de conferenciantes independientes sobre cuestiones relacionadas con el euro («Equipo del euro»), que actúan como embajadores del euro en su respectivos países, sin tener vínculos institucionales o financieros con la Comisión.
  • Con el fin de satisfacer una demanda creciente de conferenciantes especializados en cuestiones relacionadas con el euro, la Comisión también ha creado, en Bruselas, un grupo de funcionarios de las instituciones europeas que pueden realizar presentaciones sobre el euro a grupos de estudiantes, visitantes y audiencias especializadas.
  • Por último, la Comisión desarrolla sus propios productos, tales como publicaciones y sitios web, y organiza conferencias, seminarios y exposiciones itinerantes, tanto para los países de la zona del euro como para los países no pertenecientes a la misma.

Todas las actividades de la Comisión, desde las asociaciones hasta sus propias publicaciones, quedan cubiertas por el presupuesto del Programa de información del ciudadano europeo (programa PRINCE), establecido en 1996 para garantizar la asignación de fondos a actividades de información prioritarias, tales como las relativas al euro. La Comisión informa dos veces al año al Parlamento Europeo acerca de las actividades financiadas por la parte del presupuesto del programa PRINCE asignada al euro y a la UEM.