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Finanzas públicas y desarrollo macroeconómico

Los efectos de las finanzas públicas sobre la economía real son múltiples y complejos. Sin embargo, existe un amplio consenso sobre los tres principales canales a través de los cuales las finanzas públicas pueden mejorar el potencial de crecimiento y empleo.

Fomento de la acumulación de factores productivos


Los gobiernos contribuyen directamente al crecimiento y el empleo promoviendo la acumulación de factores por medio de la inversión:

  • en activo fijo (infraestructura),
  • en recursos humanos (educación y formación),
  • en conocimiento (investigación y desarrollo, e innovación), y,
  • en menor medida, en gastos sociales.


Esto tiene efectos beneficiosos sobre el potencial de crecimiento y la producción a largo plazo. Sin embargo, si el aumento de la inversión pública se financia mediante un incremento de impuestos distorsionadores, o si implica un aumento de los déficit y, por consiguiente, de la deuda pública, podría tener un efecto de exclusión sobre la inversión privada.


Creación de incentivos adecuados mediante los sistemas tributarios y de prestaciones sociales


Al influir en las decisiones de consumidores y empresas en materia de trabajo, ahorro e inversión, los sistemas tributarios y de prestaciones sociales afectan al funcionamiento de la economía real. Los sistemas de prestaciones sociales juegan un importante papel en la corrección de las deficiencias del mercado y en el logro de la cohesión social, contribuyendo, por estas vías, al crecimiento y el empleo. Puede considerarse que una protección social eficiente constituye un factor «productivo». Sin embargo, es necesario garantizar que los sistemas tributarios y de prestaciones llevan a unas mayores tasas de participación en el mercado laboral y de empleo.


Establecimiento de un marco macroeconómico estable


Unas finanzas públicas saneadas contribuyen a la estabilidad macroeconómica y ayudan a la política monetaria a mantener unos precios estables con unos bajos tipos de interés. Ambos efectos favorecen el ahorro y la inversión privada. Al reducir la deuda pública y, por consiguiente, la carga de intereses, unas finanzas públicas saneadas crean margen de maniobra para reducir los impuestos distorsionadores y/o aumentar los gastos públicos productivos. Por último, también fomentan el crecimiento y el empleo a largo plazo ayudando a los países a afrontar la considerable presión para aumentar el gasto público, especialmente en pensiones y asistencia sanitaria como consecuencia del envejecimiento de la población.


La Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros sigue y analiza regularmente la evolución de las finanzas públicas en la UE, en particular, la evolución del marco de supervisión presupuestaria de la UE. Los resultados del análisis se publican cada año en el informe relativo a las «Finanzas públicas en la UEM».

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