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Dirección General de Sanidad y Protección de los Consumidores

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Bruselas, 14 de febrero de 2001

El Comité director científico publica una evaluación del riesgo en caso de que se lleguen a detectar casos de EEB en animales de la especie ovina

El Comité Director Científico (CDC), órgano que asesora a la Comisión Europea, entre otros aspectos, sobre las cuestiones relativas a la EEB, ha publicado hoy una evaluación preventiva del riesgo para la salud humana en caso de que se llegara a detectar la presencia de esta enfermedad en los ovinos criados con piensos. Los expertos consideran que, por el momento, no se dispone de datos suficientes para extraer conclusiones definitivas sobre los posibles riesgos para la población, por lo que trabajan sobre tres escenarios hipotéticos de riesgo, así como sobre la forma de abordarlos. Los científicos estiman que, por el momento, no existen pruebas que confirmen la presencia de la EEB en el ganado ovino y caprino, pero no dejan de recordar que los conocimientos en este ámbito son muy limitados y que no se dispone de la vigilancia y de los métodos de pruebas adecuados para confirmar un diagnóstico. Urge, por tanto, recopilar la información necesaria para evaluar la posible prevalencia de la enfermedad entre los ovinos.

Hasta la fecha no se han detectado casos de EEB en el ganado ovino en condiciones naturales. Sin embargo, en experimentos de laboratorio se ha demostrado que la enfermedad puede transmitirse a ciertos genotipos de ovinos y caprinos. Además, es probable que ciertos grupos específicos de estos animales hayan sido alimentados con harinas de carne y huesos que podrían haber estado contaminadas con el agente de la EEB, en particular antes de que las autoridades nacionales pusieran en efecto, en 1994, la prohibición en toda la UE de alimentar a los rumiantes con dichas harinas. El CDC reitera, por tanto, lo expuesto en su dictamen de 1998 e insiste en que, en la situación actual, es preciso reconocer que la EEB podría haber sido introducida en partes de la cabaña ovina y caprina de la UE. El CDC destaca que es preciso empezar a recopilar los datos necesarios para evaluar correctamente la posible prevalencia de la EEB en los ovinos de una región o de un país determinados. En concreto, llama la atención sobre la necesidad de mejorar e intensificar la vigilancia de los rebaños de ovinos; de poner a punto pruebas que permitan distinguir rápidamente en las ovejas la EEB de la tembladera; de introducir un sistema de identificación individual de los ovinos; y de certificar el estado de salud, por lo que respecta a las encefalopatías espongiformes transmisibles, de los rebaños de pequeños rumiantes.

Las prácticas de alimentación de los ovinos varían considerablemente según los rebaños, los países o las regiones, los sistemas de cría (intensivo o extensivo) o el objetivo de la misma (producción de carne, lecha o lana). El único método de prueba de que se dispone actualmente para confirmar la presencia de la EEB en las ovejas —ensayos biológicos con ratones—, no permite obtener resultados antes de dos años. Por el momento, sólo se ha concluido un número muy reducido de pruebas de este tipo. Los síntomas clínicos de la EEB pueden ser difíciles de distinguir de los de la tembladera, una enfermedad inocua para los humanos. La tembladera es endémica en las cabañas ovinas de la mayoría de los países de la UE. Están en curso investigaciones para poner a punto métodos de prueba más adecuados.

El CDC ha examinado asimismo los datos más recientes sobre la distribución de la infecciosidad de la EEB (introducida experimentalmente) en los cuerpos de animales de las especies ovina y caprina. Al contrario de lo que ocurre con los bovinos, en los que la infecciosidad se concentra principalmente en tejidos específicos como el encéfalo y la médula espinal, los resultados de las investigaciones apuntan a una distribución más general en los tejidos de los ovinos, que podría ser similar al modelo de distribución de la tembladera. Por consiguiente, si se llegase a confirmar la presencia de la enfermedad en las ovejas, la lista de tejidos ovinos que habría que eliminar de la cadena alimentaria humana sería más completa que la de tejidos bovinos.

Como medida de precaución, la legislación comunitaria exige ya, desde octubre de 2000, y en todo el territorio de la UE, la retirada de la cadena alimentaria humana y animal de los materiales especificados de riesgo 1 procedentes de animales de las especies ovina y caprina. En el caso de que la EEB se confirme en animales de las especies ovina y caprina, deberán aplicarse estrictas medidas de erradicación una vez entre en vigor el nuevo Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la erradicación, la prevención y el control de las encefalopatías espongiformes transmisibles, previsto para el 1 de Julio de 2001.

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1 El cráneo, incluidos el encéfalo y los ojos, las amígdalas y la médula espinal de los ovinos y caprinos de más de doce meses de edad, así como el bazo de los

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