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Derechos fundamentales para todos

Las libertades y normas básicas conforman el centro neurálgico de los ordenamientos jurídicos europeos y son innegociables.

Los derechos fundamentales se basan en valores comunes y el respeto por la diversidad. Además, afirman la dignidad y el valor de las personas. Se derivan del principio de igualdad, independientemente de cualquier rasgo que pueda distinguirnos, todos tenemos los mismos derechos fundamentales.

La Carta de los Derechos Fundamentales

Los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos europeos se enumeran en documentos importantes, como son los tratados fundacionales de la Unión Europea y las constituciones o tradiciones constitucionales nacionales.

Debido a que dichos derechos se establecieron en distintas épocas, de diferentes maneras y formas, la UE decidió clarificar las cosas e incluirlos en un documento único: la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Las instituciones y los Estados miembros de la UE deben respetar los derechos incluidos en la Carta, lo que significa, por ejemplo, que tienes el derecho a trasladarte a otro país de la UE y vivir sin sufrir discriminación.

«Son las cosas más básicas a las que la gente tiene derecho, las cosas que se necesitan de verdad y de las que no se puede prescindir.» – Joven holandés
Artículo 21.1 de la Carta
«Se prohíbe toda discriminación, y en particular la ejercida por razón de sexo, raza, color, orígenes étnicos o sociales, características genéticas, lengua, religión o convicciones, opiniones políticas o de cualquier otro tipo, pertenencia a una minoría nacional, patrimonio, nacimiento, discapacidad, edad u orientación sexual».

¡Piensa antes de compartir!

En la actualidad, la protección de datos es un derecho fundamental en la legislación europea. Sin embargo, si decides hacer público datos o información personal (por ejemplo, en redes sociales),podrían resultar accesibles en tu colegio o en tu futura empresa. Por eso, conviene plantearse ¿supone esto demasiada información?

Internet ha abierto un nuevo mundo, pero todavía estamos aprendiendo a distinguir dónde están las fronteras entre lo público y lo privado. Como regla general, nadie debería tener acceso o utilizar tus datos personales sin tu consentimiento. Del mismo modo, debes comprobar con tus amigos si están de acuerdo en compartir su información privada.

La mayor parte de las redes sociales ofrecen controles de privacidad que conviene aprender a utilizar. Es posible que al principio cueste un poco dar con todas las opciones, pero al menos hay que saber usarlo para ver qué partes de tu perfil aparecen en los resultados de búsqueda y si aparece tu nombre. De todos modos, suele suceder que los controles de privacidad no son suficientes. Al final, es tu responsabilidad decidir qué información compartes.

Ciudadanía europea
Si eres un ciudadano de un país de la UE, automáticamente eres también ciudadano europeo, lo que supone derechos y responsabilidades adicionales.
  • Tienes derecho a viajar, vivir, trabajar y estudiar en cualquier otro Estado miembro de la UE.
  • Cuando residas en cualquier otro país de la UE que no sea el tuyo, tienes el derecho a votar en las elecciones locales y europeas.
  • Si visitas algún país fuera de la UE en el que tu país no tenga embajada, tienes derecho a que te ayuden las embajadas de otros países comunitarios.

Los derechos de los jóvenes

Los jóvenes tienen los mismos derechos fundamentales que los adultos, pero también disfrutan de una protección adicional. En los documentos jurídicos, como la Carta de los Derechos Fundamentales, se hace referencia a los derechos del niño; se define al niño como cualquier persona menor de 18 años. En este ámbito, la Carta se basa en la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.

Todos los países de la UE se han comprometido a garantizar la protección de los derechos de los niños. A pesar de las promesas, la realidad de la vida cotidiana en casa, en el colegio o en la calle no siempre tiene en cuenta los derechos mencionados en los documentos oficiales. A veces, esos derechos no se entienden, no se aplican o ni siquiera se conocen, por lo que los jóvenes se encuentran en una posición vulnerable.

Siempre que los adultos tomen decisiones por los niños, el interés del niño debe ser valorado por encima de los demás, lo que únicamente puede conseguirse creando oportunidades para que los jóvenes puedan expresar sus opiniones y se hagan oír. El derecho a ser escuchado significa tener voz en decisiones que te afectan. Este derecho conlleva también una responsabilidad. Por un lado, se te permite expresarte libremente pero, por el otro, también debes respetar los derechos de los demás.

Para saber más sobre tus derechos como joven, visita ec.europa.eu/0-18/
«Los derechos humanos son los derechos de cada persona, hombre o mujer, es decir, todos somos iguales y hay que respetar a las personas. Los derechos de los niños son el mismo concepto.»– Joven francés