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El papel protagonista que desempeña la protección de los consumidores en la UE está establecido en el artículo 153 del Tratado. Los intereses de los consumidores a nivel comunitario exigen que la totalidad de los mercados de todos los Estados miembros (lo que en conjunto constituye el «mercado interior») funcionen de manera eficaz. Para que ello sea posible, el mercado debe ser competitivo y ofrecer unas condiciones justas a los consumidores. Un mercado competitivo y eficientemente regulado proporciona a las empresas las máximas oportunidades y ofrece a los consumidores precisamente lo que desean: posibilidad de elegir, precios reducidos, innovación y un mejor servicio.

El perfeccionamiento del mercado interior, que supone la creación de una zona en la que bienes, personas, servicios y capitales puedan circular libremente, ha modificado, como no podía ser de otra forma, el escenario en que los consumidores europeos llevan a cabo sus diversas transacciones.

Las actividades de los consumidores ya no están confinadas a su propio país; al contrario, el consumo se caracteriza muy a menudo por un elemento transnacional, debido, sencillamente, a que los consumidores viajan más y a que han surgido nuevas técnicas de venta y prestación de servicios, como son el comercio electrónico, Internet, etc.

Los consumidores pueden:

  • Adquirir bienes y servicios en otro país de la UE cuando están de viaje.
  • Adquirir bienes y servicios a un vendedor establecido en otro Estado miembro que viaja por el país del consumidor.
  • Encargar y adquirir bienes en otro país de la UE mediante diversos métodos de venta a distancia, concretamente el electrónico.
  • Transferir dinero a otro país para pagar transacciones o hacer inversiones.

Dada la dimensión europea de las cuestiones relacionadas con el consumo, se han adoptado diversos actos legislativos a nivel europeo a fin de dotar a los consumidores de un conjunto de derechos de los que puedan disfrutar en todos los Estados miembros.

El establecimiento de estos derechos a nivel comunitario permite a los consumidores sacar más provecho del mercado interior. Pero esto no significa que las políticas comunitarias hayan suplantado a las nacionales; simplemente se complementan unas a otras a medida que los mercados continúan adquiriendo una tonalidad cada vez más europea.

Los Estados miembros, que son los primeros responsables de proteger a los consumidores, también han adoptado por iniciativa propia numerosas medidas legislativas para otorgar a los consumidores derechos específicos y proporcionarles un nivel más elevado de protección.

 
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