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Última actualización: 12-07-2007
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Profesiones jurídicas - Suecia

 

ÍNDICE

1. Jueces 1.
2. Abogados 2.
3. Fiscales 3.
4. Kronofogde (Agentes de ejecución) 4.

 

Presentación de las distintas categorías profesionales

1. Jueces

La mayoría de los jueces (donare) trabaja en uno de los dos órdenes jurisdiccionales generales. El primero, el de los tribunales ordinarios (allmänna domstolar) , incluye un gran número de tribunales de primera instancia (tingsrättar) , seis tribunales de apelación (havrättar) y el Tribunal Supremo (Högsta domstolen). El segundo lo integran los tribunales administrativos ordinarios (allmänna förvaltningsdomstolar) e incluye un elevado número de tribunales administrativos (länsrättar) , cuatro tribunales administrativos de apelación (kammarrättar) y el Tribunal Supremo Administrativo (Regeringsrätten). A los jueces que no ejercen ninguna función jerárquica se les denomina rådman (magistrados) en los tribunales de primera instancia y tribunales administrativos, hovrättsråd (consejeros del tribunal de apelación) en el tribunal de apelación y kammarrättsråd (consejeros del tribunal administrativo de apelación) en el tribunal administrativo de apelación. A los jueces que presiden la sala de un determinado tribunal se les denomina chefsrådman (magistrado jefe) en los tribunales de primera instancia y tribunales administrativos, hovrättslagman (presidente de sala de un tribunal de apelación) en el tribunal de apelación y kammarrättslagman (presidentes de sala del tribunal administrativo de apelación) en el tribunal administrativo de apelación. Al juez que preside un tribunal se le denomina lagman (magistrado principal) en los tribunales de primera instancia y tribunales administrativos y president (presidente) en los tribunales de apelación y tribunales administrativos de apelación. A los jueces que pertenecen al Tribunal Supremo se les denomina justitieråd (consejero del Tribunal Supremo).

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Los jueces deben tener la nacionalidad sueca y haber cursado en Suecia una licenciatura (juris kandidatexamen) o estudios de postgrado en Derecho (juristexamen). En determinadas circunstancias se puede convalidar una formación de jurista obtenida en otro país nórdico. Por último, ningún juez puede haber sido declarado concursado ni estar sujeto a tutela.

El Gobierno nombra a los jueces después de un procedimiento de selección, que, no obstante, no se aplica a las más altas funciones jurisdiccionales. Los nombramientos se basan fundamentalmente en la competencia y aptitud de los candidatos. En el nombramiento de los jueces el Gobierno cuenta con la asistencia de una comisión especial (denominada Comisión de designación de los puestos jurisdiccionales) , cuya principal misión es proponer al Gobierno candidatos para los puestos que deban cubrirse.

Los jueces son funcionarios del Estado. Un juez solo puede ser separado de su cargo si resulta manifiesta su inaptitud para asumir sus funciones, debido a negligencia grave o repetida o comisión de una infracción penal, o si ha alcanzado la edad de la jubilación. La Constitución consagra la independencia de los jueces en el ejercicio de sus funciones.

Existe una formación específica para la judicatura en Suecia. Las personas que hayan recibido esta formacióne constituyen la principal reserva para el nombramiento de jueces ordinarios. Sin embargo, no es obligatorio seguir una formación de este tipo. Cualquier persona con una cualificación jurídica puede postular a las funciones de juez. No obstante, normalmente se considera que tienen más posibilidades los candidatos que se han formado para convertirse en jueces

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Para poder seguir esta formación, es imprescindible estar en posesión de una licenciatura en Derecho y haber efectuado un período de prácticas de dos años como oficial (notarie) en un tribunal de primera instancia o en un tribunal administrativo. Las personas admitidas para seguir la formación de juez han de pasar un período de seis meses de prueba como hovrättsfiskal o kammarrättsfiskal (oficial ponente) en un tribunal de apelación, ordinario o administrativo. Si este período de prueba se supera con éxito, se les nombra a título condicional para dicho cargo. Al término de dos años en dicho puesto, se pasa a ocupar el puesto de juez asistente (tingsfiskal o länrättsfiskal) en un tribunal de primera instancia o en un tribunal administrativo durante otros dos años. En estos tribunales, los jueces asistentes desempeñan la función jurisdiccional normal, enjuiciando las causas como jueces ordinarios.

En la última parte de la formación, el candidato vuelve al tribunal de apelación, ordinario o administrativo, para ejercer las funciones de juez durante, por lo menos, un año. Un vez realizado esta misión con éxito, es nombrado assessor (juez asociado) de un tribunal de apelación ordinario o adminsitrativo. Termina entonces la formación de juez

Una vez finalizada la enseñanza, los assessors que deseen ser nombrados jueces ordinarios trabajan generalmente fuera de los tribunales durante varios años para adquirir una experiencia diferente que refuerce sus aptitudes para postular a un puesto de juez ordinario.

La seguridad jurídica de los individuos y la confianza pública en el sistema judiical exigen que los jueces tomen sus decisiones con independencia de cualquier influencia exterior. Las normas aplicables a los jueces engloban una serie de principios generales por los que se rige la conducta que han de seguir en el desarrollo diario de sus funciones y que refleajn las exigencias de su misión: objetividad, imparcialidad o capacidad de reservar a todas las personas un trato idéntico. Existen asimismo disposiciones por las que se regula la cuestión de la recusación de los jueces.

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Los jueces de los tribunales ordinarios, adminsitrativos o no, por lo general no están especializados, de modo que conocen de todos los asuntos que se les plantean.

Como se ha indicado anteriormente, la ciudadanía sueca es un requisito indispensable para ser juez en Suecia. Los nacionales extranjeros no tienen, pues, la posibilidad de postular a esta función.

2. Abogados

En Suecia, todos los abogados (advokater) ejercen la profesión de manera privada (los bufetes de abogados públicos (allmänna advokatbyråer) , que existían antiguamente, se han suprimido. Al contrario de lo que ocurre en numerosos sistemas jurídicos extranjeros, Suecia permite que los ciudadanos defiendan personalmente sus intereses ante un órgano jurisdiccional. Una parte en un proceso no está obligada a contratar los servicios de un abogado para que la represente. La persona que representa a una parte, o que la asesora, en un procedimiento judicial no tiene que ser abogado. En otros términos, las condiciones que es preciso reunir para representar a una persona ante los tribunales no dependen del título de abogado sino de una serie de factores (domicilio, conocimientos lingüísticos y aptitudes, por ejemplo). Con todo, los abogados tienen ciertas ventajas. Son, con algunas excepciones, los únicos que pueden ser designados abogados de oficio. Cualquier persona que cumpla los requisitos para ser apoderado puede actuar como defensor. En contraste con otros muchos países, no existe ninguna diferencia cualitativa entre un defensor nombrado de oficio y el escogido por una parte ya que, en la inmensa mayoría de los casos, ambos son abogados. En Suecia, el término abogado (advokat) remite a la pertenencia a la Asociación sueca de abogados (Sveriges advokatsamfund) , nada más. Conviene, para convertirse en miembro de esta organización, responder a algunos criterios formales en cuanto a competencia, experiencia y calificaciones, por ejemplo.

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Para ser abogado (es decir, para ser admitido en la Asociación sueca de abogados) , es imprescindible satisfacer las siguientes condiciones:

- estar domiciliado en Suecia, en la UE, el EEE o en Suiza

- poseer una licenciatura en Derecho (juris kandidatexamen) o estudios de postgrado en Derecho (juristexamen)

- haber trabajado durante cinco años en el ámbito jurídico después de la obtención de la licenciatura en Derecho, tres de los cuales, al menos, como jurista asistente en un bufete de abogados, o haber dirigido su propio buhfete.

- haber aprobado el examen de abogado

- ser íntegro y apto, en general, para la función de abogado (no ser juez, no ser fiscal ni funcionario público). Disponer de una situación económica saneadaa (no haber sido declarado concursado ni estar sujeto a tutela).

Las exigencias de competencia tienen por objetivo garantizar el acceso a la profesión únicamente de aquellas personas que dispongan de los conocimiientos necesarios y sean generalmente aptas (el título de abogado es una garantía de calidad). Un individuo que pretenda falsamente ser abogado puede ser condenado a una multa.

Cualquier persona puede abrir una asesoría jurídica. En Suecia no se requiere ninguna formación o experiencia específicas para llamarse jurist (asesor jurídico) y prestar asesoramiento jurídico de manera profesional.

La única prohibición legal que afecta al ejercicio de la asesoría jurídica se refiere a las personas que cometan una grave infracción penal al prestar aesoramiento, que pueden ser condenadas a la inhabilitación para el ejercicio pofesional como asesores jurídicos durante un período no superiro a 10 años. Cualquier persona que impulse a la comisión de un acto reprensible como consecuencia de negligencia grave en el ejercicio del asesoramiento jurídico será condenada a una multa o una pena de privación de libertad no superior a dos años por negligencia grave en el ejercicio de su función. No obstante una acción contra un abogado por estos motivos solo puede tener lugar previa consulta de la Asociación de Abogados.

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El ejercicio de la abogacía se rige esencialmente por ley (capítulo 8 del Código de procedimiento). Las disposiciones legales existentes regulan los requisitos para la admisión en la Asociación de Abogados, la inscripción, el desarrollo de las actividades, los métodos de participación como socios, el control, etc. Además de por las disposiciones legales, las buenas prácticas aparecen reguladas por la carta (stadgar) de la Asociación de Abogados y las líneas directrices publicadas por dicha asociación. La Carta de la Asociación de Abogados se establece por el Gobierno, lo que se significa que la Asociación es una entidad privada de Derecho público y no un ente público en sentido propio. La carta tiene la fuerza de un decreto (förordning).

La independencia es una de las claves que protegen la actividad de la abogacía. Las normas de independencia tienen por objeto esencial proteger el interés de la sociedad por disponer de una profesión que, sujeta al secreto profesional más estricto, pueda proporcionar asesoramiento y asistencia jurídicos sin interferencias exteriores con el único interés de defender al cliente. El ejercicio de la abogacía se somete a exigencias draconianas en cuestiones éticas, así como a un control disciplinario para garantizar el cumplimiento de estas estrictas normas éticas. Las normas aplicables al ejercicio de la abogacía –relativas a la organización, cualificación, ética profesional, control y responsabilidad– garantizan que los abogados disponen de la independencia, la integridad y la experiencia que los usuarios de servicios jurídicos tienen derecho de exigir y que constituyen las condiciones esenciales del buen funcionamiento de la Justicia.

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La mayoría de los abogados se especializa bien en Derecho de las personas (derecho de familia, Derecho penal, etc) , bien en Derecho mercantil. Los abogados defensores muy a menudo se especializan en determinados tipos de delincuencia, por ejemplo, la delincuencia económica, los estupefacientes, los delitos contra las mujeres o la delincuencia juvenil. Algunos abogados se especializan en asuntos referidos a los derechos humanos y representan a menudo a demandantes que se dirigen al Tribunal europeo de los Derechos humanos.

Suecia que no impone la obligación de la representación por un abogado ni la necesidad de contratar sus servicios. En ningún caso es obligatorio estar representado por asesores jurídicos/abogados.

El ejrcicio de la abogacía y el establecimiento de los abogados se rige fundamentalemnte por la Directiva 77/249/CEE dirigida a facilitar el ejercicio efectivo de la libre prestación de servicios por los abogados (Directiva «abogados») y por la Directiva 98/5/CE destinada a facilitar el ejercicio permanente de la profesión de abogado en un Estado miembro distinto de aquel en el que se haya obtenido el título (Directiva «establecimiento»).

Para poder ser abogado en Suecia (es decir, para poder convertirse en miembro de la Asociación sueca de abogados) , es necesario estar domiciliado en la UE, en el EEE o en Suiza, poseer una poseer una licenciatura en Derecho o estudios de postgrado en Derecho, haber pasado el examen de abogado y haber demostrado, en general, su integridad y sus aptitudes. Se considera que una persona con la formación exigible para ser abogado en un país de la Unión, del EEE o en Suiza que haya superado en Suecia un examen que certifique a suficiencia de sus conocimientos del sistema jurídico sueco satisface los criterios para la obtención de los títulos suecos de jurista y abogado y, por lo tanto, puede formar parte de la Asociación sueca de abogados y ejercer su actividad como abogado sueco, siempre que haya demostrado sus aptitudes generales. Este principio se aplica igualmente a toda persona inscrita en la Asociación sueca de abogados que haya ejercido, de hecho, una actividad normal de abogado en Suecia, referida esencialmente al Derecho sueco, o disponga, de la manera que sea, de conocimientos y experiencia suficientes para poder ser miembro de dicha Asociación.

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Suecia no impone ninguna exigencia particular, en cuanto a títulos, a las personas que deseen ejercer la actividad de abogado en virtud del título profesional de su país de origen.

En resumidas cuentas, se puede afirmar que no existe ningún obstáculo para un abogado extranjero que desee ejercer en Suecia sin establecerse en su territorio. No obstante, se aplican algunas excepciones si la actividad implica la representación de una parte ante un tribunal sueco. En efecto, toda persona que desee actuar como representante (y defensor privado) está sujeta a criterios de aptitud precisos (respecto de la integridad y del conocimiento del ordenamiento jurídico sueco) y debe estar domiciliada en Suecia, en el EEE o en Suiza. Los abogados que desean establecerse en Suecia deben, por su parte, estar inscritos en la Asociación sueca de abogados y están sujertos al control de ésta. En términos globales, las normas válidas para los abogados suecos se aplicarán también a los abogados reconocidos oficialmente en un país de la Unión o del EEE o en Suiza cuando trabajen en Suecia.

Un abogado no está obligado a establecerse en Suecia para ejercer su profesión en este país. En cambio, un abogado que haya obtenido su cualificación profesionalo en un país de la Unión y desee ejercer con carácter permanente como abogado en Suecia, es decir, desee establecerse en Suecia con el título profesional de su país de origen, debe inscribirse en la Asociación sueca de abogados y quedar, en consecuencia sujeto al control de dicha Asociación.

El ejercicio de la profesión de abogado en Suecia no requiere la nacionalidad sueca. Un abogado extranjero puede ejercer en Suecia en virtud del título profesional de su país de origen, pero debe inscribirse si su actividad es permanente. Desde el 1ª de julio de 2002, la afiliación a la Asociación sueca de abogados no está sujeta a ninguna exigencia de nacionalidad particular, lo que significa que, después de tres años de ejercicio efectivo y regular de una actividad fundamentalmente referida al Derecho sueco por un extranjero, se considerá que éste satisface los criterios que regulan la pertenencia a la Asociación sueca de abogados en materia de formación y experiencia. A este respecto, siempre que se considere apto, podrá convertirse en miembro de la Asociación y ejercer su actividad como abogado (advokat) sueco.

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Los bufetes de abogados extranjeros pueden establecerse en Suecia sin autorización previa.

El ejercicio de la profesión de abogado no se somete a ninguna exigencia particular en cuanto a la forma jurídica. Se utilizan distintas formas jurídicas en el sector de los servicios jurídicos. Ni siquiera es obligatorio ejercer en forma de sociedad.

Una persona que aún no sea abogado en ejercicio y desee que se le reconozca en Suecia un título de Derecho extranjero, por ejemplo, para trabajar como abogado asistente en un bufete debe pasar un examen especial de conocimientos si su formación difiere notablemente de la formación sueca en cuanto a duración y contenido.

Sólo los abogados pueden ser socios o accionistas cuando la profesión de abogado se ejerce en el marco de una sociedad, salvo si la dirección de la Asociación de abogados admite una excepción (véase el capítulo 8, artículo 4, párrafo 2 del Código de Procedimiento Judicial y el el artículo 3, párrafo 4 de las Líneas directrices de la Asociación de abogados en materia de buenas prácticas). Además un abogado no puede ser empleado por una persona que no sea abogado salvo si la dirección de la Asociación de abogados así lo autoriza (capítulo 8, artículo 2, párrafo 6 del Código de Procedimiento Judicial). Los socios de un bufete de abogados deben también estar domiciliados en la Unión, el EEE o en Suiza. No existe criterio de nacionalidad puesto que el ejercicio de la abogacía ya no se somete a la menor exigencia a este respecto.

Habida cuenta de estas normas, está prohibido a un abogado ejercer su actividad con personas de otras categorías profesionales (por ejemplo, auditores). Esta prohibición de colaboración integrada (Multi Disciplinary Partnerships (MDP) ) fue examinada y aprobada por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas en el marco del asunto Nova.

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3. Fiscales

Los fiscales desempeñan un papel muy importante en el sistema jurídico y el proceso penal. Son ellos quienes investigan sobre los delitos, deciden el procesamiento e intervienen ante el órgano jurisdiccional. Los fiscales se benefician en principio de una independencia idéntica a la de los jueces y se pronuncian personalmente sobre el ejercicio o no de la acción penal.

La nacionalidad sueca es indispensable para poder asumir la función de fiscal. La licenciatura o estudios de postgrado en Derecho sueco, así como un período de prácticas de una duración de dos años en un tribunal de primera instancia o un tribunal administrativo figuran también entre las condiciones de acceso al cargo de fiscal. Una formación de jurista obtenida en otro país nórdico puede, bajo ciertas condiciones, asimilarse a una licenciatura en Derecho.

Los fiscales se nombran por decisión del Fiscal General.

Los fiscales sin responsabilidad como superiores jerárquicos, los kammaråklagare (fiscales de sala) se organizan por distritos, al frente de cada uno de los cuales actúa un fiscal jefe (chefsåklagare) . El fiscal superior (överåklagare) tiene autoridad sobre diversos distritos, mientras que el fiscal de rango más elevado del país es el Riksåklagare (Fiscal General).

Todos los fiscales están habilitados para asumir de manera autónoma las funciones de fiscal tanto en el tribunal de primera instancia como en el de apelación. No obstante, solo el Fiscal Genral está habilitado para actuar ante el Tribunal Supremo.

En Suecia existe una formación específica para el ejercicio de la profesión de fiscal. Aunque las personas que han seguido esta formación constituyen la principal reserva para el nombramiento de fiscales, sin embargo no es obligatorio haber seguido este tipo de enseñanza. Cualquiera con una cualificación jurídica que haya realizado un período de prácticas en un órgano jurisdiccional puede postular a un puesto de fiscal

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Para poder optar a esta formación, es necesario poseer una licenciatura o estudios de postgrado en Derecho y haber realizado un período de prácticas en un órgano jurisdiccional. Las personas admitidas son empleados como alumnos fiscales (åklagaraspirant). Los alumnos fiscales trabajan en un equipo de fiscales, desempeñando tareas sencillas bajo el control de un supervisor. Después de un período de entre nueve y doce meses, el alumno fiscal ha de superar unos exámenes que le permiten ser nombrado asistente fiscal (assistentåklagare) . Después de permanecer alrededor de dos años en este puesto, ha de pasar un nuevo examen para, en caso de superarlo con éxito, ser nombrado fiscal de sala. Existen vías de formación específicas para aquellos fiscales que deseen especializarse en distintos tipos de delincuencia, tales como la delincuencia relacionada con el tráfico de drogas, la delincuencia medioambiental y la delincuencia económica.

El fiscal, como responsable de la instrucción, decide el método de investigación, los hechos que deben aclarse, las medidas coercitivas que deben adoptarse, etc. Es importante que el fiscal desempeñe su función de manera autónoma para garantizar que la instrucción se desarrolle de manera jurídicamente segura y adecuada. El fiscal debe dirigir la instrucción de manera objetiva, de modo que debe tener en cuenta también las circunstancias favorables al reo. Existen disposiciones por las que se da al reo un derecho de acceso a lso expedientes. El Fiscal General ha publicado, por otra parte, una serie de directrices aplicables a los distintos tipos de delitos. Existen asimismo normas específicas sobre la recusación del fiscal.

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Algunos fiscales están especializados en ámbitos particulares, por ejemplo delincuencia medioambiental, delincuencia económica o la relacionada con el tráfico de drogas. La gran mayoría de estos fiscales trabajan en los órganos ordinarios del ministerio fiscal. Sus homólogos encargados de los delitos económicos están, por su parte, agrupados en una fiscalía particular, denominada Autoridad de lucha contra la delincuencia económica, en la que trabajan conjuntament con economistas y policías especializados.

Como se ha indicado anteriormente, la nacionalidad sueca es indispensable para ser fiscal en Suecia. Los nacionales extranjeros no tienen, por lo tanto, la posibilidad de postular a esta función.

4. Kronofogde (Agentes de ejecución)

El kronofogde es un empleado del Estado que trabaja en una ofiicna de ejecución (kronofogdemyndighet). Se ocupa, en particular, de los expedientes de ejecución y los relativos a las deudas privadas y públicas sin pagar (véase página relativa a la ejecución). Por otra parte, el Estado está normalmente representado por un kronofogde en los procesos judiciales de quiebra y otros procedimientos concursales.

Lo normal es que el responsable de una sección o de un departamento de la Oficina de Ejecucuión sea un kronofogde, pero no hay ninguna obligación de que el Jefe de la Oficina de Ejecucuión lo sea.

En Suecia existe una formación de kronofogde. Para poder optar a esta formación, es necesario tener la nacionalidad sueca, poseer una licenciatura en Derecho o equivalente y haber efectuado un período de prácticas en un tribunal, auqnue es posible sustituir estas prácticas por otros tipos de experiencia práctica o incluso obtener una dispensa que exime de su realización.

Las personas admitidas para seguir esta formación son empleadas como alumnos agentes (kronofogdeaspirant). La formación dura unas 40 semanas en las que se combina el trabajo práctico con el estudio ecadémico. Una vez terminada la formación, los candidatos pasan un examen cuya superación conduce al nombrmaiento como kronofogde.

Las normas por las que se rige la recusación de los kronofogde son similares a las aplicables a los jueces.

El kronofogde que trabaja en una unidad de cobro no está, por lo general, especializado. No obstante, existe la posibilidad de especializarse, por ejemplo, en la venta de bienes inmuebles o en la supervisión de los procedimientos concursales.

Como se ha indicado anteriormente, la ciudadanía sueca es imprescindible para ser kronofogde. Los nacionales extranjeros no tienen, por lo tanto, la posibilidad de postular a esta función.

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