Informe del Grupo de alto nivel de política audiovisual

presidido por el Comisario Marcelino Oreja
y compuesto por Francisco Pinto Balsemão, José-María Bergareche, Hervé Bourges, Liliana Cavani, Michael Kuhn, John McGrath, Jan Mojto, Albert Scharf y Boleslaw Sulik

 

 

ÍNDICE

Mensaje del Presidente del Grupo

I. Los medios de comunicación y el modelo europeo de sociedad

1. La importancia de los medios de comunicación para la sociedad y la democracia en Europa
2. La evolución tecnológica y su impacto en los medios audiovisuales
3. La incidencia de las nuevas tecnologías y la globalización de los mercados sobre los contenidos audiovisuales

II. Mejorar la competitividad de la industria audiovisual europea

1. Marco general - la competencia en el mercado mundial
2. La financiación de la producción audiovisual por la televisión
3. Medidas de apoyo

III. El papel de las autoridades públicas en los medios de comunicación

1. El servicio público, su papel y financiación
2. Marco jurídico y organismos de regulación
3. Los derechos de autor

IV. Del sistema dirigista a la competencia de mercado:
Las perspectivas de la industria audiovisual en Europa Central y Oriental

1. El hundimiento del sistema y la emergencia de un orden nuevo
2. La política audiovisual en los países de Europa Central y Oriental desafíos y dilemas

V. Resumen de las Principales Recomendaciones

VI. Apéndice

 

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Mensaje del Presidente del Grupo

El sector audiovisual: una industria vital y especial

El desarrollo del sector audiovisual constituye uno de los rasgos definitorios del siglo XX. Ahora, en este fin de siglo, el sector audiovisual se encuentra al borde de una transformación, a punto de experimentar una especie de revolución. Del mismo modo que la banda de sonido y la película en color transformaron la industria cinematográfica y la televisión en color cambió el medio televisivo, nos encontramos ahora en el umbral de una nueva era cuyo motor va a ser la tecnología digital.

Cuando los hermanos Lumière mostraron por primera vez su invento al mundo, hace poco más de 100 años, nadie, ni siquiera ellos mismos, creyó que el invento fuese algo más que una atracción de feria. De hecho, lo que acababan de inventar era una maravillosa máquina para contar historias que cambiaría para siempre nuestra cultura. El cine se convirtió en el arte más popular del siglo XX. En 1996 se vendieron 702,4 millones de entradas en los cines europeos, un 18% más que en 1990, que ha sido el año en el que se registró la cifra más baja.

Más tarde llegaría la televisión. El europeo medio dedica ya más de tres horas diarias a ver la televisión. Y va a encontrarse, o se encuentra ya frente a una oferta de cientos de canales gracias a la tecnología digital.

No debe pues subestimarse la importancia de la industria audiovisual. Para la gran mayoría de los europeos es la principal fuente de información no sólo de lo que pasa en su mundo, sino también de la naturaleza de ese mundo. Desempeña un papel fundamental en el desarrollo y en la transmisión de los valores sociales e influye no sólo en lo que los ciudadanos ven, sino también en cómo entienden lo que ven. Es la principal fuente de ocio y de cultura.

Es evidente, por tanto, la importancia capital de esta industria para cualquier sociedad. Pero también es evidente que hay una proporción mayoritaria de producciones importadas en el mercado audiovisual europeo. En los últimos años, la Comunidad Europea ha adoptado una serie de medidas para contrarrestar este desequilibrio. Una de las principales ha sido la Directiva sobre la televisión sin fronteras, que crea un mercado único para la radiodifusión en Europa, y otra es el programa MEDIA, que establece una serie de medidas de apoyo. Estas medidas, junto con unas políticas cada vez más activas a nivel nacional, están empezando a dar sus frutos. El año pasado, el cine europeo cosechó algunos éxitos importantes y ha seguido creciendo el porcentaje de programas europeos emitidos por televisión, durante la década de los 90.

Política audiovisual: próximos pasos

En 1997 decidí crear un Grupo de alto nivel en el marco de la revisión general de la política audiovisual de la Comunidad. En este mismo marco, me gustaría destacar:

Además, en diciembre de 1997, la Comisión Europea publicó un Libro Verde sobre la convergencia de los sectores de la información, los medios de comunicación y las telecomunicaciones. Posteriormente se procedió a una serie de consultas, cuyos resultados se presentarán a finales de este año en una Comunicación de la Comisión. La revisión del programa MEDIA también está prevista para este año.

Esta revisión me parece muy oportuna. Los cambios que generará la llegada de la digitalización van a ser muy profundos. El sistema analógico, caracterizado por la escasez de frecuencias, será sustituido por un sistema nuevo en el que se podrá disponer de cientos de emisoras de radio y televisión digitales. Aumentará la interactividad y los espectadores podrán solicitar e incluso organizar las programaciones que les interesen. Se ofrecerá al espectador todo un conjunto de nuevos servicios, tales como la telecompra, los servicios financieros, el correo electrónico e incluso el acceso a Internet. Asistiremos por tanto a una verdadera explosión de la demanda de contenidos audiovisuales.

¿Por qué un Grupo de alto nivel?

El mercado audiovisual se encuentra en un momento decisivo de su evolución y el futuro es complejo y difícil de predecir. Por este motivo decidí que, si la Comisión debe elaborar unas políticas orientadas hacia la era digital, debía contar con un Grupo de personalidades procedentes de los distintos ámbitos del sector audiovisual, que expresaran con toda libertad sus opiniones.

En el contexto del proceso de revisión general del sector, el Grupo de alto nivel ha desempeñado un papel muy concreto. Se ha ocupado de reflexionar sobre las orientaciones de la futura política audiovisual para la Unión Europea y, frente a la inminente transformación digital del panorama audiovisual, de abordar en particular las tres cuestiones siguientes:

Los retos

La cuestión fundamental que se plantea es saber si la explosión de la demanda de material audiovisual que se prevé, será satisfecha con producciones europeas o con importaciones. El mercado audiovisual europeo ya está fragmentado por su propia diversidad cultural y lingüística. El peligro es que la proliferación de canales fruto de la tecnología digital, acentúe aún más la fragmentación del mercado, haciendo más difícil que los productores europeos compitan con las importaciones americanas.

Europa debe preservar su diversidad lingüística y cultural, y defender sus valores esenciales en la era digital. Yo iría aún más lejos: se están abriendo grandes oportunidades que Europa debe aprovechar si no quiere que otros lo hagan en su lugar.

A esto hay que añadir la preocupación creciente que existe entre los ciudadanos por la calidad de los programas audiovisuales. Muchos creen que hay, por ejemplo, demasiada violencia, que puede incitar a los jóvenes a comportamientos similares en la sociedad. Se considera, en general, que hay que hacer más, para proteger a los niños contra los contenidos nocivos y que es preciso ofrecerles programas que les entretengan y eduquen a la vez. De nuevo, la solución radica, al menos en parte, en una industria de producción europea cada vez más competitiva y más sólida.

Medidas necesarias

En opinión del Grupo, los elementos clave de la futura política audiovisual son los siguientes:

Por último, teniendo en cuenta los cambios drásticos que se han producido en Europa Central y Oriental desde 1989, el Grupo ha incluido a estos países dentro de su mandato. Estos países están llamados a participar con nosotros en un mismo proyecto europeo.

Ha sido un gran honor para mí trabajar con los miembros del Grupo. Como es lógico, un trabajo de esta naturaleza, al integrar la experiencia y los distintos puntos de vista de sus diferentes miembros no implica necesariamente un acuerdo total sobre todas las cuestiones. No obstante, las distintas opiniones han enriquecido el informe final que define un espacio común sobre las grandes líneas de la política audiovisual europea. Este informe es a mi juicio, un instrumento que nos ayudará a navegar por las aguas desconocidas de la era digital. Por todo ello, recomiendo su lectura.

 

Marcelino OREJA
Octubre 1998


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