Informe del Grupo de alto nivel de política audiovisual
presidido por el Comisario Marcelino Oreja

I. Los medios de comunicación y el modelo europeo de sociedad

I.1 La importancia de los medios de comunicación para la sociedad y la democracia en Europa

El presente informe se basa en un principio que sus autores consideran irrefutable, a saber, que una sociedad democrática moderna no puede existir sin unos medios de comunicación:

Una sociedad que limita el acceso a la información o la libertad de expresión a unos pocos privilegiados no es democrática. El papel de los medios de comunicación, incluso en su acepción más minimalista, es crucial para el funcionamiento de las sociedades democráticas.

No obstante, el papel de los medios de comunicación va más allá de la simple información sobre acontecimientos o temas de nuestra sociedad y de permitir a ciudadanos y grupos presentar sus argumentos y puntos de vista: los medios de comunicación también desempeñan una función educativa en la sociedad. Es decir, son en gran medida responsables de la formación (no sólo de la información) de sistemas de conceptos y creencias, incluso de lenguajes - tanto visual y simbólico como verbal - que los ciudadanos utilizan para dar sentido e interpretar el mundo en el que viven. En consecuencia, los medios de comunicación llegan a influir en lo que pensamos sobre nosotros mismos y en la visión que tenemos de nuestro entorno. En otras palabras, los medios de comunicación también desempeñan un papel fundamental en la formación de nuestra identidad cultural.

En este contexto, la televisión (el medio audiovisual dominante) es de importancia crucial. El europeo medio dedica entre 3 y 4 horas diarias a ver la televisión y los niños aún más. Para la gran mayoría de europeos, es la fuente principal de información, de entretenimiento y de cultura. No sólo presenta hechos e imágenes del mundo, sino también nociones y categorías - políticas, sociales, étnicas, geográficas, psicológicas, etc. - que se utilizan para hacer que estos hechos e imágenes sean inteligibles. Así, la televisión no sólo influye en lo que vemos del mundo sino también en cómo lo vemos. Según un estudio reciente la televisión:

"ofrece una serie de fantasías, emociones e imágenes de ficción con las que construimos nuestra comprensión (o falta de comprensión) de aquellas partes de la sociedad situadas más allá de nuestro entorno inmediato. Por tanto, no sólo influye en cómo nos vemos a nosotros en relación con la comunidad en la que estamos arraigados, sino también en cómo entendemos esta comunidad. De hecho, la televisión contribuye a dar cuerpo a la idea misma de comunidad"1).

La industria audiovisual no se parece a ninguna otra y no se limita a producir bienes para vender en el mercado. De hecho, es una industria cultural por excelencia, cuyo "producto" es único y específico por su propia naturaleza. Tiene una gran influencia en lo que los ciudadanos conocen, creen y sienten.

Este punto de vista, según el cual los medios de comunicación desempeñan un papel educativo crucial en nuestra sociedad no es nuevo ni controvertido, sino que de hecho, se refleja en los sistemas legales de todas las democracias de Europa Occidental, sistemas que procuran garantizar que los medios de comunicación no estén excesivamente controlados por determinados intereses privados ni por el Estado.

Tradicionalmente, el enfoque europeo ha sido equilibrado. Reconociendo el papel de los medios audiovisuales como un factor social, democrático, cultural y económico, los legisladores han procurado encontrar un equilibrio entre exigencias contradictorias. Por ejemplo, el derecho a la libertad de expresión debe equilibrarse con otros derechos relacionados con temas tales como la protección de menores, el rechazo del racismo y el respeto de la vida privada.

De igual importancia ha sido la política de equilibrio entre los intereses de la radiodifusión comercial y los servicios de radiodifusión públicos. En la mayor parte de los países de Europa occidental, la radiodifusión privada sólo se empezó a autorizar en los años 80.

Mientras algunos cuestionan la existencia e incluso el valor de un sector audiovisual europeo, lo cierto es que, en general, la mayoría de los actuales 15 Estados miembros de la Comunidad han practicado políticas similares en el sector de la radiodifusión desde la invención de la televisión. Esto es lógico ya que, a pesar de su gran diversidad, las sociedades europeas contemporáneas comparten determinados valores tales como:

A pesar de las numerosas diferencias entre los mercados audiovisuales de los distintos Estados miembros, este enfoque común de la radiodifusión muestra cómo estos mercados nacionales tienen mucho en común en términos de valores socioculturales y de experiencia histórica.

Si comparamos este enfoque con el de los Estados Unidos, que tiene uno de los mercados mayores y más competitivos del mundo, vemos que el punto de partida de los europeos ha sido distinto: en Europa nunca se ha considerado que el medio audiovisual y la radiodifusión sean un sector económico más, ni que el mercado per se garantice un servicio pluralista.

Esto no significa que los responsables políticos norteamericanos no hayan intervenido decisivamente en el mercado cuando lo han considerado necesario para conseguir objetivos de política industrial - véanse las famosas reglas "fin-syn" de la década de los 70, la reciente introducción de un sistema de evaluación de los programas para la protección de los menores y la política introducida por la Comisión Federal de Comunicaciones basada en disposiciones legislativas a nivel federal, que prevé una transición rápida a un sistema totalmente digital. Sin embargo, en Europa el enfoque del sector audiovisual ha englobado algo más que la simple necesidad de garantizar el funcionamiento del mercado: los gobiernos europeos han reconocido siempre claramente la naturaleza específica del sector y su función social crucial. Por consiguiente, una de las preocupaciones de las políticas europeas de radiodifusión ha sido la de educar e informar al espectador, más allá de consideraciones meramente comerciales.

Dados los avances tecnológicos que estamos experimentando - esencialmente, la digitalización de la radiodifusión - se plantea el tema de si el enfoque europeo de la política audiovisual y de la radiodifusión en particular, debe revisarse a la luz de estos avances y, en tal caso, de qué manera. Esta es la pregunta a la que el Grupo de alto nivel pretende responder en este informe.

RECOMENDACIONES

El punto de partida de todo análisis sobre una política general en materia audiovisual debe ser el reconocimiento del papel especifico que los medios de comunicación desempeñan en nuestras sociedades y la necesidad de asegurar un equilibrio entre el libre juego de las fuerzas del mercado y la salvaguarda del interés general.

 

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I.2. La evolución tecnológica y su impacto en los medios audiovisuales

La historia de las civilizaciones está ligada a las redes, desde la red de calzadas romanas, pasando por los puertos fenicios del Mediterráneo y las redes de canales de Europa, hasta los ferrocarriles, las redes eléctricas, telefónicas y las redes de televisión. Todas estas redes han facilitado los enlaces, han roto barreras, han reducido distancias psicológicas y físicas y, sobre todo, han permitido el intercambio de mercancías, servicios e ideas. Las redes de comunicación digitales tendrán pronto consecuencias económicas y sociales que son difíciles de prever. Este nuevo entorno digital supondrá nuevos desafíos y ofrecerá numerosas oportunidades.

Pero ¿qué entendemos exactamente por ese nuevo entorno digital? En su esencia está el hecho de que la tecnología de transmisión digital permite transmitir cantidades de datos hasta ahora sin precedentes a través de numerosas redes diferentes. En lo que concierne a la radiodifusión analógica, el carácter limitado del espectro de frecuencias que la distingue y que reduce el número de canales disponibles, hará que vaya desapareciendo progresivamente. Será por fin sustituida por una situación de gran abundancia de frecuencias. Cientos de servicios digitales de radiodifusión serán suministrados por redes terrestres, de cable y por satélites. Serán tanto servicios en abierto como de pago, y vendrán acompañados de otros servicios de comerciales o de valor añadido o transaccional (tele-venta, servicios financieros, mensajería electrónica, etc.).

El desarrollo tecnológico también conduce a la integración de medios de difusión tradicionalmente separados: de imágenes, de texto, de sonido o de voz. Internet permite ya acceder a ciertos servicios de televisión, en directo y con una calidad razonable. Es posible que, en los próximos años, la transmisión de datos cada vez más rápida y las mejoras consiguientes en la calidad de imagen permitan que se distribuya en la Red contenidos de calidad como por ejemplo, largometrajes. No obstante, la fuerza principal de las empresas de comunicación europeas reside en la radiodifusión. Es vital, tanto desde un punto de vista industrial como cultural, que Europa aproveche las oportunidades que se le brindan durante estos años para que la radiodifusión digital se convierta en un medio de comunicación importante. Esto es esencial para que los radiodifusores y productores europeos sean competitivos en un mundo donde los productos audiovisuales van a poder distribuirse igual y simultáneamente a través de una multitud de sistemas.

Frente a los cientos de canales que existirán, el telespectador necesitará instrumentos de navegación tales como guías electrónicas de programación para usuarios, que le ayuden a orientarse en el laberinto de programas disponibles. Además, el usuario deberá adquirir una formación en medios de comunicación, es decir, un nivel alto de conocimientos para enfrentarse a la sobrecarga de información y seguir la pista de los productos audiovisuales que le interesen. Por tanto, la educación y la formación son esenciales para que los europeos consigan dominar el nuevo medio digital. Por consiguiente, los Gobiernos deberían dar mayor importancia a la educación en medios de comunicación en los programas escolares desde los primeros cursos.

La abundancia de frecuencias no sólo afectará a los hábitos del espectador, sino que también incidirá notablemente en el mercado. Al multiplicarse los canales, los porcentajes de audiencia por canal se fragmentarán inevitablemente. Los ingresos por publicidad no serán suficientes para financiar muchos de los nuevos canales, ya que sus audiencias serán bajas. Por ello, la mayoría de los nuevos servicios deberán financiarse por el sistema de pago por visión o por abono. Mientras que la televisión gratuita continuará existiendo, la digitalización proporcionará servicios adicionales y más opciones para los que lo deseen y puedan pagarlo. Según un estudio realizado por la Comisión Europea, en el 2005 alrededor del 48% de los ingresos totales del sector de los medios de comunicación procederá directamente de los hogares (actualmente es el 33%)2). El aumento del consumo de servicios audiovisuales a raíz de la implantación de Internet, incrementará el gasto por hogar, lo que plantea la cuestión de en qué medida los nuevos servicios serán efectivamente accesibles para la sociedad en su conjunto.

El mismo estudio apunta a una probable evolución positiva: el mercado audiovisual europeo no sólo es el de más rápido crecimiento en el mundo, con una tasa de crecimiento muy superior a la del mercado estadounidense3), sino que los productores europeos de programas van a aumentar su participación en las rentas de este mercado en fuerte crecimiento. Su participación en los ingresos del sector se calcula que crecerá del 28% en 1995 al 30% en el 2005, con un aumento real de ingresos de un 55% en ese período, aunque seguirán estando en posición minoritaria en sus propios mercados. Los productos y servicios más innovadores, como la televisión interactiva y los servicios multimedia deberán contribuir significativamente a este crecimiento, sobre todo durante el período del 2000 al 2005; se trata de una ampliación de los mercados audiovisuales y no de un fenómeno de sustitución. La cuota de mercado de los distribuidores de programas europeos aumentará en mercados distintos al de la televisión no codificada (cine, vídeo, televisión de peaje e interactiva, multimedia). En los sectores donde el mercado esté ampliamente dominado por productos americanos, la cuota de productos europeos podrá pasar del 13% en 1995 al 21% en 2005, siempre que se mantenga la política de apoyo al sector.

El sector tiene pues un claro potencial para la creación de empleo. Un documento reciente de la Comisión Europea 4) indica que el número de personas directamente empleadas en los sectores del cine y la televisión en la Unión Europea en 1995 es de un millón: si la industria europea audiovisual pudiera satisfacer la nueva demanda, su nivel de empleo podría duplicarse. El potencial inherente de la industria audiovisual también ha sido confirmado en los Estados Unidos. Un estudio publicado en abril de 1998 sobre el "Impacto económico de la industria del ocio en California" muestra que el empleo en el sector del ocio aumentó en un 38% de 1992 a 1996 - siete veces más que el conjunto de la economía californiana5). El sector contaba al final de ese periodo con más de 450.000 puestos de trabajo (226.000 directos, el resto indirectos). El estudio concluye declarando que "la cuestión es si la futura actividad económica derivada de dicho crecimiento tendrá lugar en California o fuera de ella. Es esencial contar con el apoyo continuo de los poderes públicos en favor de la expansión de la industria del espectáculo, a fin de que este sector siga generando empleo, salarios, impuestos y otras ventajas económicas de crucial importancia para California".

Estas consideraciones son especialmente importantes a la luz de la prioridad fundamental que, al mas alto nivel se concede a la creación de empleo en la Unión Europea, tal como lo ha confirmado la Cumbre de Luxemburgo sobre el empleo. En su comunicación sobre las políticas de apoyo comunitario al empleo6), emitida por el Consejo Europeo de Cardiff, la Comisión ha subrayado la importancia de aprovechar al máximo las nuevas posibilidades que ofrece la digitalización, insistiendo en la necesidad de un apoyo público para facilitar el acceso a la financiación y mejorar la formación.

Una de las consecuencias probables de la tecnología digital podría ser acentuar la tendencia a la concentración en el mercado audiovisual. Las producciones audiovisuales han sido siempre extraordinariamente costosas, en particular las obras de ficción y muy especialmente las películas. En los últimos años, la proliferación de canales es sólo uno de los factores que han contribuido a aumentar aún más los ya de por sí muy altos costes (la sección siguiente de este informe se ocupa en detalle de este asunto). Dado lo elevado del listón para acceder al mercado, la industria de producción audiovisual ha mostrado una tendencia a la concentración.

No obstante, el fenómeno de la convergencia de redes también está dando lugar a economías de gama: es decir, la tecnología digital permite utilizar fácilmente el contenido en numerosos formatos diferentes, abriendo un mercado más amplio para lo que es básicamente un mismo producto. Esto está dando lugar a acuerdos y concentraciones entre empresas que hasta ahora habían actuado en sectores diversos de la economía, tales como la radiodifusión y las telecomunicaciones; acuerdos y concentraciones que buscan aprovechar estas economías de escala (que también se dirigen a cubrir los altos costes de acceso a ciertos servicios audiovisuales, tales como la radiodifusión digital y el vídeo a la carta). Aquí también se trata de encontrar un modelo de equilibrio. Por una parte, las empresas europeas necesitan trabajar juntas para ser competitivas en un mercado cada vez más globalizado. Por otra parte, los abusos de una posición dominante deben evitarse por razones tanto democráticas como económicas. No obstante, a la hora de aplicar las normas sobre competencia, la Comisión debe estar dispuesta a tener en cuenta todas las características especiales del sector audiovisual. Debe, sobre todo, enviar un mensaje claro y coherente de estímulo a los agentes del mercado que están desarrollando los servicios digitales de televisión, sin cuyas inversiones este mercado, que es importante para Europa, no puede prosperar.

RECOMENDACIONES

Es de vital importancia que Europa aproveche todas las oportunidades que le ofrece la radiodifusión digital en todas sus formas y se prepare para la sociedad de la información.

Esto implica que los responsables políticos europeos estimulen el desarrollo de los servicios de televisión digital por parte de los agentes del mercado.

La educación y la formación son esenciales para permitir que los europeos consigan tomar posiciones en el nuevo entorno digital. Por consiguiente, los Gobiernos deberían dar mayor importancia a la educación en medios de comunicación en los programas escolares, desde los primeros cursos.

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I.3. La incidencia de las nuevas tecnologías y la globalización de los mercados sobre los contenidos audiovisuales.

Se suele afirmar que la desaparición de la escasez de frecuencias y la proliferación de los nuevos canales aumentará automáticamente las posibilidades de elección del telespectador. Obviamente, la elección será mayor en cuanto al número de programas disponibles para el espectador. Pero la cuestión clave es si mejorará la calidad, la variedad y la originalidad de la programación. A este respecto, cabe preguntarse si la abundancia de frecuencias y la proliferación de canales beneficiarán realmente a la industria europea de producción.

En otras palabras cabe preguntarse si la consecuencia de la digitalización será únicamente la difusión de materiales de archivo y de productos importados más baratos.

Como consecuencia de la demanda creciente de programas derivada de la proliferación de canales, los precios de los derechos televisivos se han disparado en los últimos años. Entre 1990 y 1995, el coste de las obras de ficción, series, comedias, largometrajes y documentales aumentó aproximadamente en un 5%7). La cadena norteamericana de televisión NBC ofreció recientemente 13 millones de dólares por episodio de "Urgencias", una serie que transcurre en el ambiente de un hospital, que se difunde en el mundo entero: la NBC había pagado antes 2 millones de dólares por episodio. Del mismo modo, en los deportes, el precio pagado recientemente por los derechos de las Copas del Mundo de fútbol del 2002 y 2006 ha sido de 1.700 millones de ecus, en contraste con los 241 millones de ecus pagados por las de 1990, de 1994 y de 19988). Sólo las grandes empresas con una posición fuerte en el mercado pueden permitirse unas cifras tan astronómicas. A este respecto, la evolución que se está produciendo en Europa sigue muy de cerca a la de Estados Unidos.

El Grupo de alto nivel mantiene la tesis ya expuesta en el reciente Libro Verde de la Comisión Europea sobre la convergencia de los sectores de las telecomunicaciones, los medios de comunicación y las tecnologías de la información 9) de que, en condiciones de abundancia de frecuencias, los contenidos son la clave que determinará si las empresas europeas tienen algo que decir en el futuro.

Los contenidos de calidad escasean, al igual que el talento. Además, la idea de que la globalización creará un mercado más amplio capaz de compensar los costes crecientes de los contenidos, ha resultado ser falsa en gran medida, al menos en el contexto europeo. La mayoría de los productos audiovisuales europeos reflejan y se dirigen a satisfacer los gustos, intereses, acontecimientos y preferencias culturales de los espectadores de los distintos países. Fuera de Alemania, a nadie se le ocurre, por ejemplo, ver en TV el carnaval de Renania (aunque los festejos estén hoy financiados en gran parte mediante la venta de derechos de difusión televisiva y este año hayan ocupado unas 124 horas de transmisión televisada).

Esto es así no sólo para los programas de noticias y actualidad, sino también para los programas de espectáculos, educación y deportes. Paradójicamente, esto se demuestra por las tendencias de la televisión transfronteriza, que constituye una actividad importante. Las empresas de radiotelevisión no nacionales tienen audiencias considerables en al menos 9 países de Europa Occidental (Austria, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Noruega, Irlanda, Luxemburgo, Suiza y los Países Bajos). Ahora bien, para competir con los canales locales, los radiodifusores no nacionales tienen que dar frecuentemente un carácter local cada vez mayor sus contenidos (son ejemplos de ello la ventana regional de MTV Europa y la de la suiza Sat 1). En cambio, la experiencia de canales basados en programas a escala europea, tal como Euronews, muestra que este mercado es limitado. Hollywood, por su parte, ha logrado crear "contenidos" cuya popularidad es universal. En Europa, el fenómeno de la mundialización de la red está contrarrestado por la diversidad cultural y lingüística de los contenidos. La fuerte demanda de material nacional, regional o local seguirá siendo una característica esencial del mercado de contenidos, junto a la demanda de ciertos productos globales (por ejemplo, las películas de gran éxito).

Esto constituye tanto un desafío como una oportunidad para los productores europeos. Tradicionalmente, los mercados audiovisuales europeos han estado fragmentados debido a la diversidad cultural y lingüística. La proliferación de canales derivada de la televisión digital fragmentará aún más el mercado. Dados los enormes y crecientes costes de producción de los programas de alta calidad, los consumidores tendrán que pagar altos precios por abonarse, o bien los radiodifusores no desearán invertir en contenidos locales y preferirán rellenar sus programaciones con material de archivo barato e importado. Cuanto menor sea el mercado, mayor es el riesgo de fracaso. Por ejemplo, mientras que el gran mercado de lengua alemana parece capaz de mantener una fuerte oferta de series de televisión de producción local, la situación de los mercados de tamaño intermedio (por ejemplo, Italia, España) es bastante distinta, y para los mercados de pequeño tamaño (por ejemplo como Bélgica) la coproducción suele ser la única opción económicamente viable.

La cuestión que se plantea es la siguiente:

¿Cómo puede la industria europea responder a los retos de la fragmentación tradicional del mercado causada por la diversidad cultural y lingüística y, por otra parte, a la fragmentación adicional del mercado causada por la proliferación de canales, aprovechando al mismo tiempo al máximo, el crecimiento global del mercado?

Como ya se ha indicado, el mercado dirigido a públicos multiculturales y multilingües ha resultado ser limitado. Euronews, Arte y 3Sat, por ejemplo, emiten sobre todo para segmentos del mercado (preferencias multiculturales no satisfechas por otros medios). La experiencia de transponer formatos de programa de un mercado europeo a otro muestra que para tener éxito, tales formatos, incluso en géneros tan universales como la naturaleza y los viajes, deben ser transformados y adaptados sustancialmente a los gustos y preferencias del nuevo mercado al que se pretende llegar. La programación paneuropea o internacional que ha tenido éxito ha completado la programación nacional, regional y local. Algunas empresas de producción, tales como el productor holandés Endemol, han logrado un gran éxito produciendo formatos de programas de entretenimiento, series y concursos que pueden venderse a empresas de radiotelevisión de toda Europa. Es preciso fomentar la producción de este tipo de contenidos porque contribuyen a financiar las infraestructuras de producción necesarias para mantener los programas que sólo tienen interés local o nacional.

Para resumir el capítulo I, puede decirse que la introducción de la tecnología digital plantea nuevos desafíos y ofrece nuevas oportunidades a la producción audiovisual en Europa. El éxito de la industria de EE.UU. muestra la importancia de disponer de una estrategia basada en la integración de las empresas de producción junto con las de distribución. En este terreno, la mayor fuerza de Europa está en sus empresas de radiodifusión.

La revolución digital ofrecerá al espectador mejor calidad de imagen, una mayor abundancia de canales y una gran cantidad de servicios complementarios, incluido el acceso total o parcial a Internet vía un teleadaptador cuyo precio no rebasará unos pocos cientos de Euros. Las empresas de radiotelevisión europeas deben aprovechar las oportunidades de la era digital, u otros lo harán en su lugar. Los radiodifusores europeos deben enfrentarse a estos desafíos si quieren seguir contribuyendo a apoyar una importante producción local y producir programas de interés local, nacional e internacional. En ningún lugar del mundo fuera de Europa pueden producirse programas audiovisuales en lenguas europeas, con periodistas, presentadores, actores, directores y deportistas europeos, sobre temas, ideas y acontecimientos europeos.

RECOMENDACIONES

La implantación de la tecnología digital no eliminará la necesidad de continuar apoyando a la producción europea.

Si "el contenido es el rey", la distribución es la llave del reino.

Por lo tanto, las políticas para apoyar la producción europea deben también reconocer el papel vital que las empresas de radiotelevisión pueden desempeñar para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la tecnología digital.

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NOTAS AL CAPÍTULO I

1)  Broadcasting, Society and Policy in the Multimedia Age, COPY (Universidad de Luton Press, 1997), p.28. [ ^ ]

2) NORCONTEL Ltd., Economic Implications of New Communication Technologies on the Audio Visual Markets, Informe final, 15 Abril 1997. [ ^ ]

3) El estudio de NORCONTEL estima que los ingresos totales de la industria podrían crecer en un 69% entre 1995 y 2005 y que el porcentaje correspondiente a la compra directa por las familias aumentaría entre un 33% y un 48%. [ ^ ]

4) Documento de trabajo de la Comisión Sec(1998)837 de 14/5/1998. [ ^ ]

5) "State of the Industry: the Economic Impact of the Entertainment Industry on California", Motion Picture Association of America (M.P.A.), Abril de 1998. [ ^ ]

6) COM(1998)354 de 3/6/1998. [ ^ ]

7) Ibid, p.12. [ ^ ]

8) "Les Echos", 16 de junio de 1998. [ ^ ]

9) COM(97) 623. [ ^ ]


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