Las consecuencias de la inflación

Las consecuencias de la inflación
  • Una inflación alta y volátil genera incertidumbre y aumenta el riesgo, dificultando el desarrollo económico.
  • La inflación reduce el poder adquisitivo de la gente; puede hacer a la gente más pobre.
  • Una inflación alta o unas expectativas de inflación alta pueden crear aversión al riesgo entre las empresas y desanimar inversiones a largo plazo.

En Alemania, en 1923, los precios se multiplicaban por dos cada dos días. A los trabajadores se les pagaba dos veces al día, para que pudieran comprar alimentos y otros bienes antes de que los precios volvieran a subir. Este es uno de los ejemplos más espectaculares de la historia de las consecuencias negativas de la inflación.

Una inflación alta y volátil es perjudicial para la economía, para los consumidores y para las empresas. Mantener la inflación en niveles bajos es uno de los objetivos de los responsables de la política económica de todo el mundo.

Pero, ¿qué significa exactamente la inflación para la sociedad?

Volatilidad e incertidumbre

La inflación no causa problemas mayores con tal de que sea baja y se mantenga estable y dentro de las expectativas de las empresas y los consumidores. En cambio, cuando la inflación es volátil, es decir, cuando los precios cambian con frecuencia y de manera importante, se crea incertidumbre, y eso es un efecto importante. La volatilidad de la inflación puede deberse a la existencia de oscilaciones bruscas en la oferta y la demanda de una economía que afecten, por ejemplo, a materias primas como los productos agrícolas o a los combustibles, que son fundamentales para muchos aspectos de la vida diaria y del trabajo.

Unas tasas de inflación volátiles e impredecibles hacen muy difícil que los consumidores y las empresas hagan planes a largo plazo. Con ello, se pierde el incentivo para ahorrar e invertir, y aparecen ineficiencias en el mercado.

Gráfico: Tasas de inflación en la zona euro desde los años setenta: de la volatilidad a la estabilidad

La inflación y los consumidores

Uno de los efectos fundamentales de la inflación es la pérdida de valor del dinero a lo largo del tiempo. Eso significa que el dinero y sus propietarios pierden "poder adquisitivo". Si el precio del pan aumenta cada año, cada vez se puede comprar menos pan con la misma cantidad de dinero. O, dicho de otro modo, hay que pagar más dinero por la misma barra de pan. En términos generales, cuando los precios suben, las personas pierden poder adquisitivo: pueden comprar menos bienes, se van menos de vacaciones al extranjero y, en fin, viven con menos si sus ingresos no crecen a la misma velocidad. Esta pérdida de poder adquisitivo no sólo afecta a los consumidores y a los hogares, sino que también repercute en las empresas y los gobiernos.

Otra consecuencia de una alta inflación (o de una expectativa de alta inflación) es que las personas tienen menos inclinación a ahorrar dinero para el futuro. ¿Por qué? Porque la inflación puede erosionar el poder adquisitivo de los ahorros a lo largo del tiempo. En estos casos las personas que, en teoría, querrían ahorrar para el futuro, en la práctica prefieren gastarse su dinero inmediatamente.

La inflación y el crédito

Mucha gente aspira a ser propietaria de su casa. La forma más normal de conseguirlo es pedirle dinero prestado a un banco mediante una hipoteca. Las hipotecas se amortizan a lo largo de muchos años, y los tipos de interés suelen estar vinculados a la tasa de inflación. Sin embargo, si existe incertidumbre acerca de la inflación futura, el que presta el dinero quiere "blindarse" frente a una inflación futura mayor de la esperada, y para ello o bien eleva el tipo de interés al que presta o bien presta a un tipo variable. Así, aunque las cuotas de un préstamo parezcan asumibles en el momento en que nos lo conceden, si el tipo de interés es variable una inflación volátil al cabo de unos años puede producir subidas muy bruscas en los pagos y afectar gravemente al presupuesto familiar. La perspectiva de una inflación volátil introduce mucha incertidumbre en lo que es, quizá, la compra más importante de los hogares. Como consecuencia, cuando la inflación es alta y volátil, quienes piden préstamos sufren incertidumbre y, en ocasiones, deben soportar costes más altos. Y eso vale para una familia joven que compra su primera vivienda, para una pyme que quiere crecer o para un gobierno que se endeuda para construir hospitales o carreteras.

Cuando la inflación es alta y volátil y se pide dinero prestado, las decisiones económicas son más arriesgadas, los costes son mayores y las opciones son más limitadas.

La inflación y las empresas

Para crecer y desarrollarse, las empresas suelen necesitar condiciones económicas favorables. Eso incluye una inflación baja y estable. Esto es así porque las empresas planifican con varios años de antelación sus actividades y sus inversiones, por ejemplo, en nueva maquinaria o en nuevas fábricas. De hecho, los planes de inversión de las grandes empresas se adentran varias décadas en el futuro. Si la inflación es alta o se espera que lo sea, la planificación empresarial se llena de incertidumbre: si el valor del dinero varía, las empresas no pueden estar seguras de sus costes y beneficios en el futuro. Como reacción lógica, se vuelven mucho más cautelosas.

Una inflación alta o la expectativa de una alta inflación puede hacer que los costes de las empresas crezcan con mayor rapidez que sus mejoras en la productividad, y puede hacer que los empresarios desarrollen aversión al riesgo, que no quieran invertir en el futuro y que pierdan competitividad. Todo ello tiene repercusiones negativas en el crecimiento económico y en el empleo.

La inflación y la UE

Las décadas anteriores a la introducción del euro se caracterizaron por una inflación alta y volátil. El coste del crédito era alto y la creación de empleo era relativamente baja. Precisamente por eso, uno de los objetivos fundamentales de la UE y de los Estados miembros consiste en mantener niveles de inflación bajos y estables. Durante los preparativos para el euro y, posteriormente, desde su adopción, se creó un entorno con una inflación baja y estable (La inflación y la UE).

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