AVISO JURÍDICO IMPORTANTE - La información que se ofrece en estas páginas está sujeta a una cláusula de exención de responsabilidad y a un aviso de Copyright

esdeenfritpt


El Modelo rural europeo

[ Sumario ]

 

Desarrollo rural, modelo europeo
e Iniciativa LEADER:

4 experiencias externas

 

Agricultura y desarrollo
rural en Japón

por Yoshihiko OYAMA,
Director adjunto, The Japan Centre,
Universidad de Birmingham [Reino Unido]

 

El Japón tiene una población de aproximadamente 126 millones de habitantes en una superficie (377 765 km2) que es un tercio mayor que la del Reino Unido. Sin embargo, debido a la topografía del país, las tierras arables sólo representan un 13% de la superficie y el tamaño medio de las granjas sólo alcanza 1,6 Ha. Alrededor del 6% de la población activa trabaja en la agricultura, pero el 48% de los explotadores agrícolas tiene más de 65 años.

El alimento básico de los japoneses sigue siendo el arroz. Mientras que la producción a gran escala se concentra en las tierras bajas, los cultivos en bancales cubren una gran parte de las montañas y encarnan un paisaje cultural al que los japoneses se sienten profundamente apegados. Además, los bancales son también un medio eficaz de mantener los recursos de agua y protegen de inundaciones las zonas urbanas situadas río abajo.

Pese al pequeño tamaño de las explotaciones, los ingresos agrícolas japoneses pueden ser sorprendentemente elevados: numerosos agricultores están especializados en el cultivo intensivo de verduras destinadas al gigantesco mercado urbano; algunos fruticultores también son prósperos gracias a una producción de alta calidad.

 

Necesidad de desarrollo rural


Los principales retos de la política rural japonesa son la considerable reducción de la autosuficiencia alimentaria (que pasó del 79% en 1979 al 41% en 1998 en términos de calorías) y el declive de las regiones alejadas. Éstas sufren un declive demográfico y un envejecimiento de la población, y los jóvenes tienen pocas posibilidades de empezar una actividad agrícola o de poder quedarse en la zona. La proporción de tierras sin cultivar también aumenta. El proceso comenzó hace muchos años, pero estos retos se han ido haciendo más acuciantes a medida que los japoneses consumían más alimentos importados y desde que los acuerdos del GATT redujeron los derechos arancelarios y desencadenaron la liberalización del mercado del arroz.

La introducción de la "Ley Fundamental sobre la alimentación, la agricultura y las zonas rurales" de 1999 constituye las más reciente tentativa para frenar esta tendencia negativa. La Ley introdujo numerosos conceptos nuevos, afirmando por primera vez el papel multifuncional de la agricultura y la necesidad de una política de desarrollo rural de pleno derecho. El antiguo sistema de ayuda a los precios ha sido reemplazado por el juego de la competencia, pero la Ley reconoce que el mercado ne puede evaluar por sí solo el valor de la agricultura. Ello ha llevado a introducir los pagos directos a los agricultores de las regiones desfavorecidas a cambio de su trabajo al servicio de la protección de los recursos ambientales y culturales.

La Ley insiste igualmente en la necesidad de una colaboración más estrecha entre agricultores y consumidores. Afirma la necesidad de sensibilizar a los consumidores respecto a las cuestiones rurales y el impacto de sus hábitos alimentarios en la autosuficiencia del país. Los ministerios de Sanidad y Agricultura han empezado a trabajar juntos en el campo de la dietética y a preparar por ejemplo un programa informático que permita al consumidor dosificar sus comidas cotidianas en función de un régimen equilibrado y, a la vez, de una mejora del nivel de autosuficiencia alimentaria nacional.

 

Necesidad de nuevas fórmulas


En el futuro, las regiones rurales menos favorecidas tendrán que contar más que nunca con una colaboración entre la ciudad y el campo. Existen experiencias pioneras: en todo el Japón funcionan numerosos movimientos cooperativos a través de los cuales unidades familiares urbanas se comprometen a adquirir alimentos sanos de determinados grupos de agricultores. Estos movimientos suelen estar organizados por mujeres preocupadas por la seguridad alimentaria de su familia y por la calidad del medio ambiente. La red más avanzada dentro de este tipo de iniciativa es el "Seikatsu Club", que cuenta con unos 250 000 miembros.

Otro ejemplo lo constituyen las fórmulas de tipo "bancales de uso compartido", consistentes en una inversión de los ciudadanos en los cultivos en bancales para garantizar su mantenimiento. Las disposiciones varían pero, en la mayoría de los casos, los ciudadanos pagan un alquiler y cultivan arroz con la ayuda y los consejos de los agricultores locales. A cambio, reciben la cosecha y viven experiencias nuevas. Se ha fundado una asociación nacional para promover esta fórmula por todo el país.

Debemos explorar más estos enfoques innovadores. En el Japón, durante mucho tiempo se han intentado resolver los problemas agrícolas invirtiendo cada vez más dinero público en la industria. Eso ha provocado una cultura de la dependencia en los agricultores y una tendencia a interiorizar los retos, disuadiéndolos de entablar cualquier tipo de diálogo o haciendo desaparecer su voluntad emprendedora.

La experiencia japonesa comienza a demostrar que la iniciativa pública no puede resolver por sí misma todos los problemas. Son necesarios nuevos mecanismos para promover el espíritu de empresa y la innovación en las comunidades rurales. También es esencial que se implique un gran abanico de actores y que trabajen juntos para concebir nuevas ideas y soluciones.

 

Las lecciones de LEADER


A través de seminarios en Japón, publicaciones y visitas de expertos y actores rurales japoneses a Europa, he introducido LEADER en mi país. Considero que es un nuevo instrumento eficaz para concebir y poner en práctica soluciones innovadoras que pueden satisfacer las necesidades de las zonas rurales. LEADER ha demostrado que los problemas se pueden resolver de diferentes maneras y que las propias comunidades rurales cuentan con la capacidad de garantizar su desarrollo, a condición de que dispongan de oportunidades, redes, formación, asesoramiento, apoyo financiero y los poderes necesarios. Japón precisa un programa similar y podría aprender mucho del éxito de la experiencia LEADER.

Las políticas rurales de la Unión Europea y el Japón tienden a asemejarse cada vez más. Desde ambas partes se persigue el desarrollo sostenible, el mantenimiento de comunidades vivas y la mejora de la calidad de vida por el bien de todo el país. Desde ambas partes se intenta "responsabilizar" más a las economías rurales y reducir el apoyo a los precios. Desde ambas partes se trata de diversificar el tejido económico rural a través de nuevas formas de agricultura, nuevas actividades basadas en los recursos locales, como el turismo rural, y se trata de repoblar el medio rural. Desde ambas partes se intentan fomentar las iniciativas locales, en lugar de las intervenciones "venidas de más arriba". Definitivamente, resulta útil explorar lo que los países de la Unión Europea y Japón pueden aprender mutuamente para resolver los problemas comunes.

 


        Yoshihiko Oyama estudia las cuestiones rurales desde hace veinte años, tanto en el Japón como en el Reino Unido. Dirige grupos de estudios japoneses en Europa, informa regularmente al público japonés sobre las iniciativas de desarrollo rural en Europa y ha adquirido una vasta experiencia en este campo con su participación en Groundwork Trusts británicos, asociaciones locales al servicio del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Tiene un interés particular por el programa LEADER que, según él, constituye un modelo transferible mucho más allá de Europa.

        • Contactar:
          Yoshihiko Oyama,
          Deputy Director, The Japan Centre,
          University of Birmingham,
          Edgbaston, Birmingham B15 2TT (UK)
          Tel: +44 121 414 3304
          Fax +44 121 414 3270
          E-mail: y.oyama@bham.ac.uk

 

fuente: LEADER Magazine nr.25 - Invierno 2000/ 2001


European Flag

Comisión
europea

Dirección general
de Agricultura