Agricultura y alimentación
| ¿Qué espera nuestra sociedad
del sector agrario y de los alimentos que nos ofrece? ¿Cómo
pueden las políticas de la UE contribuir a mejorar la
sostenibilidad económica, ambiental y social de la
agricultura? ¿Cómo se define un alimento de calidad y
qué relación hay entre la calidad y el precio? |
Según una
encuesta de la Comisión,
los ciudadanos de la UE consideran que la Política Agrícola
Común (PAC) debería centrarse en las prioridades siguientes:
- proporcionar alimentos sanos y seguros
- asegurar a los agricultores un nivel
de vida digno
- fomentar el respeto del medio ambiente
- garantizar el bienestar de los
animales
- ayudar a los agricultores a adaptarse
a las expectativas de los consumidores
- asegurar precios razonables para los
consumidores
- estimular el crecimiento y el empleo
en las zonas rurales
El objetivo principal de la PAC es fomentar la calidad y la
seguridad y un sector agrario en armonía con el medio ambiente y
el bienestar de los animales. De cara al futuro, necesitamos
desarrollar aún más la sostenibilidad de nuestro sector
agroalimentario.


Hacia una producción agrícola más
sostenible
Sólo una agricultura sostenible nos
permitirá transmitir a las generaciones futuras el legado
medioambiental y los recursos naturales únicos que disfrutamos
hoy en día en Europa. ¿Pero qué significa exactamente "agricultura
sostenible"?
La agricultura europea del futuro
debería ser
- sostenible económicamente
- sostenible socialmente
- sostenible ambientalmente
En otras palabras, queremos crear
una agricultura europea competitiva, orientada al mercado, que
mejore las condiciones de vida y las oportunidades de trabajo en
las zonas rurales, y que respete las buenas prácticas
medioambientales, la biodiversidad y el paisajea.
Es evidente que un agricultor
orientado al mercado debe responder a las demandas del
consumidor para poder vender sus productos, particularmente en
lo tocante a la calidad, la seguridad y los métodos de
producción tradicional o ecológica.
La sostenibilidad ambiental se
garantiza mediante una serie de iniciativas como la
ecocondicionalidad,
que exige que los agricultores cumplan los requisitos de
protección del medio ambiente como condición para poder optar a
las ayudas y que adquirió carácter obligatorio con la
reforma de 2003.
En el marco de su política de desarrollo rural,
que forma parte integrante de la PAC, la Unión Europea empleará
88 300 millones de euros para proyectos de desarrollo rural en
los 27 Estados miembros durante el periodo 2007-2013. Debe
dedicarse al menos un 25 % a proyectos de apoyo a la gestión de
tierras y mejora medioambiental. En la práctica, las autoridades
nacionales y regionales a menudo deciden reservar a las medidas
ecológicas una parte mucho mayor del presupuesto.
La política de desarrollo rural
también recompensa a los agricultores cuando sus servicios al
medio ambiente en las zonas rurales superan lo exigido por ley.
Con estas medidas
agroambientales se quiere afianzar el papel de los
agricultores como guardas del campo y alentarles a preservar la
riqueza de los paisajes rurales y la biodiversidad.
Una agricultura más respetuosa con
el medio ambiente no tiene por qué significar el retorno a
métodos arcaicos. Por ejemplo, la
agricultura ecológica (una
forma de agricultura sostenible) emplea técnicas fitosanitarias
avanzadas, aunque naturales, para evitar la utilización de
plaguicidas. La investigación realizada en centros
universitarios e institutos agrarios es fundamental para hallar
técnicas agronómicas innovadoras que cumplan las exigencias en
materia de medio ambiente, salud y calidad.
Información más detallada sobre la
agricultura sostenible:


La calidad de los alimentos en todas
sus vertientes
Desde hace ya varios años, las
preferencias de los consumidores europeos tienden a orientarse
hacia productos más sanos, sabrosos y nutritivos, producidos por
métodos más compatibles con el medio ambiente. En definitiva, el
principio que orienta esta tendencia es la calidad.
Un problema de definición
¿Qué abarca exactamente el concepto
de calidad?
Los consumidores piden "calidad
material", es decir, hechos concretos y medibles sobre seguridad
e higiene de los alimentos, pero también buscan cada vez más una
"calidad inmaterial" presente en los alimentos donde la
tradición, la historia, o bien los métodos de producción atentos
a los animales y al medio ambiente, dotan al producto de un
valor adicional.
Naturalmente,
la seguridad y la
higiene son las condiciones fundamentales de la calidad de
los alimentos. Los consumidores deben poder confiar en la
inocuidad de los productos que entran en su cesta de la compra.
Por esto tenemos en esta materia las normas más estrictas del
mundo, aplicables tanto a a los alimentos de producción local
como a los importados, y no bajaremos el listón bajo ningún
concepto.
También exigimos que los agricultores observen las normas
legales relativas al medio ambiente
y al bienestar de
los animales puesto que, al margen de las características de
los productos, se refieren a la protección de los recursos
naturales o a requisitos de carácter ético.
Algunos productos presentan un
valor añadido porque se producen en una región determinada o
siguiendo un método tradicional (distintivos
de calidad), o bien porque sus procesos de producción
prestan particular atención al medio ambiente y al bienestar de
los animales (por ejemplo,
agricultura ecológica).
Un ámbito regulado
La labor legislativa de la
Comunidad en este ámbito es considerable, aunque con un grado de
detalle variable según la naturaleza y urgencia de los problemas.
En lo que respecta a la seguridad de los alimentos, dicha labor
comenzó a partir de los años sesenta y cobró especial impulso en
la década de los noventa con la creación del mercado único, para
centrarse a partir de 1994 en la lucha contra enfermedades como
la EEB (el mal de las "vacas locas"). Las reformas de la PAC de
1992 y 1999 hicieron hincapié en el fomento de las medidas
agroambientales y las ayudas de extensificación. En 1992 también
se crearon los distintivos europeos de calidad.
La
ecocondicionalidad, el
principio que obliga a los agricultores a cumplir con la
normativa de la UE sobre medio ambiente, seguridad de los
alimentos, fitosanidad, zoosanidad y bienestar de los animales
como condición para recibir las subvenciones agrícolas, fue uno
de los elementos centrales de la
reforma de la PAC de 2003.
Por lo demás, no es posible ni
conveniente que la legislación europea sustituya por completo
las legislaciones nacionales para regular todos los aspectos de
la calidad. Se pretende más bien trabajar en tándem para
promover la calidad en la agricultura europea.
Más información
sobre los marchamos de calidad europeos


Más controles para una mayor protección
de los consumidores
La UE ha acumulado un considerable
conjunto de normas sobre
seguridad de los
alimentos, sanidad animal, bienestar de los animales y
sanidad vegetal,
que son de obligado cumplimiento en todos los países de la Unión
y parcialmente aplicables en los países no pertenecientes a la
UE de los que importamos animales, vegetales y productos de
origen animal y vegetal.
Si bien la responsabilidad de
garantizar el cumplimiento de estas normas incumbe en primer
lugar a los 27 Estados miembros, la Comisión la comparte al
velar por que éstos las incorporen en sus legislaciones
nacionales. Cumple esta obligación a través de la
Oficina Alimentaria y
Veterinaria, creada en 1997. La Oficina realiza auditorías e
inspecciones in situ sobre controles de seguridad alimentaria en
los Estados miembros y en los países que exportan a la UE, y
comunica sus resultados y recomendaciones a las autoridades
nacionales y comunitarias, así como al público a través de su
sitio web.
La
Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), creada en
2002, proporciona asesoramiento científico independiente sobre
todos los asuntos relacionados con la seguridad de los alimentos
y los piensos, inclusive la salud y el bienestar de los animales,
la fitosanidad y los OGM. La Agencia, que tiene su sede en Parma
(Italia), también asesora sobre nutrición en relación con la
normativa comunitaria. La Autoridad comunica de manera objetiva
y transparente a la población su punto de vista sobre todas las
cuestiones de su competencia. Las evaluaciones de riesgo de la
AESA proporcionan a las instancias decisorias europeas un sólido
fundamento científico a la hora de definir las medidas
legislativas necesarias para garantizar a los consumidores un
alto grado de seguridad alimentaria.
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