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28/02/2013

Para los adultos

Tras cumplir los 35, nuestro cuerpo deja de constituir nuestros huesos y comienza a perder masa ósea, y en las mujeres, la perdida ósea ocurre incluso de forma más rápida después de la menopausia. Esto puede llevar a padecer la enfermedad llamada osteoporosis, en la que los huesos se debilitan tanto que no pueden soportar este tipo de pérdida. Normalmente no aparecen síntomas, pero los huesos frágiles corren un riesgo mayor de fracturas o roturas, por ejemplo, cuando se cae una persona mayor. El mismo nutriente que ayuda a un niño a crecer durante su infancia es el que mantiene nuestros huesos fuertes cuando somos adultos. Mantener una dieta rica en calcio ayuda a minimizar la pérdida de la densidad mineral ósea, causa principal del debilitamiento de los huesos. Una de las formas más fáciles de hacerlo es mediante el consumo regular de leche y productos lácteos, los cuales cuentan con un elevado porcentaje del calcio necesario.

También hay estudios científicos que han demostrado cómo las personas que mantienen una dieta equilibrada en la que incluyen productos lácteos bajos en grasa pueden también reducir el riesgo a padecer cierto tipo de cáncer. Un estudio sueco reveló que, "los hombres que bebieron 1,5 vasos de leche cada día o más, tuvieron un 33% menos de riesgo a padecer cáncer colorrectal que aquellos que tomaron una menor ingesta". [1] El estudio reveló más datos, al indicar que el calcio además de otros componentes de la leche actuaron como componentes protectores potenciales. Otro estudio descubrió que las mujeres noruegas que habían bebido leche durante su infancia y que continuaron con dicho hábito en su etapa adulta tuvieron un menor riesgo de desarrollo de cáncer de mama que aquellas que no lo hicieron. [2] Estos estudios refuerzan la importancia de desarrollar buenos hábitos alimenticios, como el consumo regular de productos lácteos, a edades tempranas y mantenerlos durante toda la vida.

Mientras que los niños pueden beneficiarse al beber leche entera, los adultos que intenten disminuir la ingesta de grasas pueden beber leche desnatada o comer yogures de bajo contenido graso, los cuales suelen contener menos de un 2% de grasa. Además, hay estudios que han demostrado que el calcio y otros nutrientes de la leche, como las proteínas del suero y el ácido linoleico conjugado, pueden ayudar a las personas a perder peso. [3]

En general, la mejor manera de mantenerse sano es realizar ejercicio de manera regular y llevar una dieta sana y equilibrada que incluya varios productos lácteos, fruta y verduras. Esto no es sólo importante para nuestra propia salud, sino que también da un buen ejemplo a los niños. Los hábitos alimenticios y la actitud ante el ejercicio se desarrollan en edades tempranas, pero el niño las mantendrá durante toda su vida.

Para saber más acerca de cómo promueve la salud el Programa de Leche en las escuelas, visite la sección de la Campaña.

[1] "The Health Benefits of Milk", El Consejo de productos lácteos, Reino Unido

[2] Véase la nota a pie de página 1

[3] "The nutritional value and health benefits of yogurt", El Consejo de productos lácteos, Reino Unido

Para los adultos